23/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: El showman recorrió el círculo rojo, esquivó definiciones y dejó su decisión para después del Mundial. Dante Gebel. Imagen: CEDOC.
Dante Gebel desembarcó en Buenos Aires con una agenda cargada y un objetivo claro: dejar de ser una incógnita y empezar a mostrarse como un proyecto político en construcción. En pocos días, el showman reunió empresarios, dirigentes sindicales y gobernadores, en una gira que combinó gestos de poder con un discurso calculado para no quedar atrapado en ninguna grieta.
El comunicador, radicado en California, se movió con una estrategia que sus interlocutores describen como “viscosa”: evitó confrontaciones directas, se posicionó en el centro del tablero y marcó distancia con Javier Milei sin romper del todo los puentes con el clima de época.
Gebel llegó acompañado por su socio en River Church, Daniel Darling. En la Argentina lo esperaban Juan Pablo Brey, del gremio de Aeronavegantes y principal armador político; el “Vasco” Minaberrigaray, de SETIA; y el legislador Eugenio Casielles, uno de los fundadores de La Libertad Avanza desplazado tras la llegada de Karina Milei a la Casa Rosada.
En cada encuentro, el showman buscó proyectar una imagen híbrida: por un lado, la de un gerente de multinacional; por el otro, la de un dirigente con códigos del conurbano. Desde ese lugar, evitó los tecnicismos y apostó a un discurso llano, casi de sobremesa.
“Busquen un equipo técnico que sea tan sólido que funcione para cualquier cuatro de copas. Después buscás la cabeza de playa”, fue una de las definiciones que dejó a sus colaboradores. A ese mismo equipo le puso un plazo: el próximo Mundial de Fútbol. Recién entonces decidirá si avanza o no con una candidatura presidencial para 2027.
La escena elegida para el eventual lanzamiento tampoco es casual. No descartan que la definición llegue en el estadio de River, durante el “Superclásico de la Juventud”, un evento que ya encabezó en otras oportunidades.
Sin PASO y sin peronismo
En sus reuniones con dirigentes sindicales, Gebel fue tajante. Rechazó someterse a internas y cerró la puerta a una eventual PASO dentro del peronismo. “No me busquen en el peronismo ni me quieran llevar a una PASO; si bajo a la cancha es con mi propio equipo y sin negociar la cabeza”, advirtió.
La definición también la sostuvo en público. En una entrevista con Luis Novaresio en A24, despejó cualquier especulación sobre su alineamiento político: “No tengo nada que ver con el peronismo. Sería un partido absolutamente nuevo”.
Quienes lo escucharon en estos días coinciden en que Gebel evita hablar en clave política tradicional. Su discurso apunta a un público más amplio, al que busca interpelar con imágenes simples. En encuentros con empresarios, describió a la Argentina como “un paciente que entró a la sala de guardia con traumatismo de cráneo y costillas fracturadas”.
“Antes de preguntar de qué partido es el herido, hay que estabilizarlo. Y hoy estabilizar es que la gente coma y los abuelos tengan sus medicamentos”, explicó, en una metáfora que buscó sintetizar la situación social sin entrar en cifras ni diagnósticos técnicos.
Equilibrio calculado entre Milei y Cristina Kirchner
En esa búsqueda de equidistancia, Gebel dejó definiciones que intentan captar al electorado desencantado. Reconoció que en un eventual balotaje entre Sergio Massa y Javier Milei “tal vez hubiese votado a Milei por lo disruptivo”, aunque aclaró que hoy no se siente representado por ninguno.
Al mismo tiempo, fue crítico con la gestión actual. Señaló una falta de sensibilidad social y cuestionó lo que definió como la ausencia de “ley de la proximidad”, es decir, la distancia entre las decisiones macroeconómicas y los problemas cotidianos.
Cuando le preguntaron por Cristina Kirchner, evitó definiciones tajantes. “No tengo una opinión formada porque no me metí de lleno en la causa”, respondió en privado ante consultas sobre un eventual indulto. Sin embargo, en otros temas mostró mayor dureza, como al referirse a las denuncias sobre Manuel Adorni: “Me parece que está bueno dar un paso al costado bajo investigación. Si me tocara a mí, le diría: hacete a un costado”.
Gebel volvió a Estados Unidos tras exhibir sus credenciales ante el poder económico y sindical. Se fue sin anunciar candidatura, pero con un mensaje instalado: mientras mide su desembarco definitivo, apuesta a crecer en el vacío que deja una política tradicional cuestionada y un oficialismo que, según su diagnóstico, no logra conectar con la realidad social.







