SHEINBAUM: “MÉXICO NO SE DOBLEGA, NO SE ARRODILLA, NO SE VENDE”

06/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Claudia Sheinbaum encabezó en Querétaro la ceremonia por el 109 aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917. Imagen: Prensa.
Desde el histórico Teatro de la República en Querétaro, en pleno 109° aniversario de la Constitución de 1917, la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó un mensaje que parece más un órdago que un discurso institucional: México no se arrodilla ante nadie, no se vende, no se rinde y “no entregará nunca sus recursos naturales”. Con tono épico y bandera al aire, la mandataria presentó su visión de país como un baluarte contra lo que consideró viejas y nuevas amenazas a la soberanía nacional.

Acompañada por representantes de los tres poderes de la Unión, gobernadores y legisladores, Sheinbaum reclamó que los últimos gobiernos neoliberales dejaron un legado de corrupción, privilegios y entrega de riquezas que “no volverá a repetirse”. “México no regresará al régimen de corrupción ni se convertirá en colonia ni en protectorado de nadie”, sentenció con énfasis casi doctrinario, subrayando que la defensa de la soberanía es ahora **una cruzada de Estado y pueblo”.

El discurso tuvo ribetes de mitin político más que acto ceremonioso: en medio de aplausos prolongados, Sheinbaum reivindicó las reformas impulsadas por su gobierno —incluidas las constitucionales recientes— como la recuperación del “sentido social” de la Carta Magna y el blindaje frente a injerencias externas. El eco era claro: el país se repliega sobre un relato de fortaleza frente a presiones de potencias extranjeras y elites económicas.

La mandataria no se quedó en retórica histórica. También aprovechó para marcar su propia agenda: aseguró que México no aceptará la entrega de sus recursos naturales ni volverá a confiar en los viejos privilegios de los gobiernos pasados. Su frase repetida como mantra —“no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende”— fue tomada por analistas como una consigna que trasciende el acto de conmemoración y se inserta en el actual clima de tensiones internacionales y defensa de la autonomía frente a presiones extranjeras.

Aunque la presidenta no mencionó casos concretos, la declaración se produce en un contexto de tensión sostenida con Estados Unidos por cuestiones comerciales y diplomáticas, donde la soberanía económica y energética se volvió tema de debate recurrente. Algunos críticos sostienen que el discurso busca fortalecer una imagen de liderazgo nacionalista en un momento de complicaciones externas e internas, mientras otros ven en sus palabras un llamado a cerrar filas ante lo que consideran amenazas a la autodeterminación del país.

En síntesis, Sheinbaum no solo celebró la Constitución: la convirtió en estandarte de resistencia política y económica, enviando un mensaje claro a aliados y adversarios: México ya no se deja domesticar, ni siquiera por las presiones del Norte.