02/10/2026.- Por Francisco «Paco» Olveira.- Foto portada: Radiografía de Tamy en el Hospital Garrahan. Imagen: Publicada en Página/12.
Hace tres años (era Milei) que Tamy estaba en lista de espera para ser operada de una escoliosis incapacitante en el Hospital Garrahan. Tenía en ese entonces 13 años.
Ahora con sus 16 años le dijeron a Tamy ya eres grande, acá no podemos operarte, en definitiva le dijeron a sus papás arréglense cómo puedan.
El tema es que cuando no hay plata no podés arreglarte sola. “Nadie se salva solo” decía el querido papa Francisco, menos si eres pobre.
El cómo pueda era, pues, no operarse nunca.
Pero pudimos contactarnos con “el Clínicas”, el Hospital Universitario de la UBA, que a pesar del estrangulamiento económico que atraviesa por culpa del gobierno nacional abrió sus puertas con total generosidad facilitándolo todo e incluso ayudando en la compra de parte del material ortopédico que ascendía a exactamente 20.060.000 pesos.
El Senado de la Provincia de Buenos Aires también ayudó y una colecta entre gente solidaria (algunos -muy pocos- macri/mileistas que todo hay que reconocer; el 95% del campo nacional y popular) que juntó 12.060.000 pesos.
Algunos sabemos que eso se llama la Comunidad Organizada, pero también sabemos que en esta Comunidad Organizada faltó una pata fundamental: el Estado Nacional.
¿Me pregunto, cuántas Tamy hay en nuestro país que no tendrán su “suerte”?
Y lo pongo entre comillas porque la salud no es una cuestión de suerte sino un derecho que hoy más que nunca está absolutamente cercenado.
¿Quién dijo que dónde hay una necesidad nace un derecho? Disertó un cortesano en Chile no hace mucho. Evita Sr. Supremo Carlos Rosenkrantz, Evita lo dijo y llevaba razón.
Cuando pedimos que se vaya Milei, que renuncie ya (los viernes a las 17 en Plaza de Mayo -por si alguien quiere sumarse-) no es por gusto, es porque este proyecto mata.
Mata jubilados/as, mata a la Universidad, mata a las personas con discapacidad…, mata a tantas Tamy que nunca podrán acceder a tener una vida digna.
Sin Estado, los pobres se mueren. Así de sencillo y cruel.
Y tenemos un Presidente que, cómo él mismo dijo, cuál topo vino a destruirlo.
¿Habrá que esperar hasta finales del año próximo?
¿Qué quedará entonces de esta Patria que los cortesanos, con la impunidad que los caracteriza, aprueban vender al mejor postor ya sea extranjero o cipayo, qué mas les da, a pesar de la oposición del pueblo?




