12/03/2026.- Salta al Instante.- Gaby Pachteng.- Foto portada: Manuel Adorni y su esposa Bettina Angeletti en el viaje a EEUU, acompañando a Milei. Imagen: Web.
El jefe de Gabinete de Javier Milei quedó atrapado en un escándalo que mezcla lujo, contradicciones y posibles delitos. Manuel Adorni no logra explicar cómo se pagó el viaje de su esposa a Nueva York y la tormenta política ya se tradujo en denuncias penales, pedidos de informes y sospechas de malversación de fondos.
Todo comenzó cuando el propio funcionario, casi con una naturalidad desarmante, reconoció que su esposa, Bettina Angeletti, viajó para acompañarlo en la gira oficial del gobierno argentino en Estados Unidos. La revelación no solo expuso que la pareja se movió dentro de la comitiva presidencial: también abrió una pregunta incómoda que todavía nadie en la Casa Rosada puede responder con claridad. ¿Quién pagó realmente la excursión de lujo?
Según el relato del propio Adorni, Angeletti habría comprado por su cuenta un pasaje a Nueva York que costó más de 5.300 dólares. Pero la historia no termina ahí: por cambios en el itinerario, la mujer terminó subiendo al avión presidencial junto al resto de la delegación oficial. Un detalle menor para el jefe de Gabinete, pero explosivo para quienes recuerdan que el propio gobierno había prohibido usar aeronaves del Estado para fines personales.
Lejos de apagar el incendio, las explicaciones del funcionario lo avivaron. Adorni justificó la presencia de su esposa con un argumento tan personal como insólito para un viaje oficial: dijo que quería que lo acompañara porque “es su compañera de vida”. La frase, lanzada con aparente candidez, terminó funcionando como gasolina política.
Mientras tanto, las imágenes de la comitiva circulando por Nueva York dejaron al descubierto que Angeletti participaba de actividades paralelas al viaje presidencial. La oposición no tardó en reaccionar y exigió que el jefe de Gabinete explique con precisión quién pagó el traslado, la estadía y todos los gastos derivados de la presencia de su pareja en Estados Unidos.
El escándalo no se limita a ese vuelo. En medio de la polémica también salió a la luz otro episodio: un viaje previo de Adorni y su esposa a Punta del Este en un avión privado que habría costado alrededor de 10 mil dólares. El dato terminó de instalar la sospecha de que el funcionario que predica el ajuste podría estar moviéndose en un circuito de privilegios muy lejos de la austeridad que el gobierno proclama.
La reacción política fue inmediata. Legisladores presentaron pedidos de informes en el Congreso y denuncias penales para que la Justicia investigue si hubo delitos como malversación de fondos, abuso de autoridad o violación de la ley de ética pública. En los tribunales ya comenzaron a acumularse presentaciones para que Adorni explique el origen del dinero y la utilización de recursos del Estado.
El problema para el gobierno es doble. Por un lado, el funcionario encargado de defender cada ajuste y cada recorte del gasto público aparece envuelto en un episodio que huele a privilegio. Por el otro, el propio Adorni había defendido normas que prohibían usar bienes estatales para fines particulares. Ahora, la pregunta que flota sobre el escándalo es simple y devastadora: si el ajuste era para todos, ¿por qué la comitiva oficial terminó pareciendo una excursión familiar en el avión presidencial?
Y mientras la Casa Rosada intenta cerrar filas, el episodio ya dejó una postal política difícil de borrar: el gobierno que prometía terminar con “la casta” ahora enfrenta denuncias por un viaje que, entre pasajes, hoteles y vuelos privados, se convirtió en un símbolo incómodo de privilegios.







