SUBE LA INFLACIÓN: Alimentos 4%

08/01/2026.- Salta al Instante.- Foro portada: La inflación sube otra vez, el relato del oficialismo hace aguas como toda la gestión.  Imagen: AP.
El 2026 arrancó con una señal clara y preocupante: la inflación no baja, acelera. Lejos de la desaceleración prometida por el Gobierno, la primera semana de enero mostró subas de alimentos que rozan el 4%, confirmando que el rebrote inflacionario que cerró diciembre no fue un accidente, sino el anticipo de lo que viene.

Las consultoras privadas ya corrigieron al alza sus estimaciones y coinciden en que la inflación mensual supera el 2,6%, muy por encima de lo que se esperaba semanas atrás. El consenso de mercado se mueve hacia un escenario más persistente, más duro y más incómodo para el relato oficial.

Según Equilibra, diciembre cerró con una inflación del 2,6%, impulsada por precios regulados que saltaron 3,6% y una inflación núcleo que avanzó 2,7%, señal inequívoca de que el problema está lejos de resolverse. Otras mediciones privadas confirmaron números similares, consolidando un piso inflacionario más alto del previsto.

El Banco Central también tuvo que rendirse ante la realidad. En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), las proyecciones para diciembre fueron ajustadas al alza, del 2,1% al 2,3%, anticipando que la inflación no afloja y que el proceso es mucho más pegajoso de lo que el Gobierno admite.

Pero el golpe más fuerte volvió a sentirse donde más duele: en la mesa de los argentinos. En diciembre, alimentos y bebidas no estacionales subieron 3,3%, con la carne como protagonista excluyente: 5,9% en un solo mes. El rubro que define el consumo cotidiano volvió a marcar el pulso de la inflación real, la que no se puede dibujar.

Enero arrancó todavía peor. En los primeros días del año, panificados, carnes, lácteos y verduras registraron aumentos superiores al 4%. No es estacionalidad ni un desliz aislado: es inercia inflacionaria pura, un goteo constante que no se detiene.

Los analistas hablan de un pass-through persistente, alimentado por la corrección cambiaria y una inflación núcleo que se mantiene elevada. “No es un shock puntual, es una filtración permanente”, admiten en privado desde las consultoras. La motosierra fiscal enfría la demanda, pero no alcanza para frenar la remarcación.

El resultado es un combo explosivo: precios que suben, consumo que no reacciona y salarios que siguen corriendo de atrás. La inflación vuelve a mostrar su peor cara y deja al descubierto una verdad incómoda: el problema no está resuelto, apenas está contenido… y cada vez menos.