SUBIÓ LA CARNE, CAYÓ EL CONSUMO

23/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. infoagro.com.ar.
Con un diciembre incendiado por aumentos brutales, el precio de la carne —uno de los termómetros más sensibles del bolsillo argentino— habría tocado su techo, según el propio sector frigorífico. La promesa ahora es una baja en enero. El problema: llega tarde, cuando el daño ya está hecho.

El presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), Daniel Urcia, aseguró que el mercado comenzará a corregirse tras las Fiestas. Pero el diagnóstico que acompaña esa afirmación desnuda una realidad alarmante: menos hacienda, salarios pulverizados y consumo en mínimos históricos.

La carne volvió a ser un lujo

El 2025 cierra con la carne subiendo muy por encima de la inflación general, empujando el índice de precios y expulsando a miles de familias del consumo habitual de carne vacuna.
Diciembre fue el golpe final de una escalada que se aceleró en los últimos meses y dejó a la mesa navideña más flaca que nunca.

Desde el propio sector admiten que el proceso no es sostenible, no por sensibilidad social, sino por una razón más cruda: la gente dejó de comprar.

El “techo” lo pone el hambre

“Crecimos como población, pero achicamos el stock ganadero”, explicó Urcia en diálogo radial. Traducción directa: hay menos carne y es más cara.
La oferta se achicó, la hacienda se encareció y el precio final se trasladó sin anestesia al mostrador.

El dato es demoledor: solo en diciembre la carne habría subido cerca del 8%, triplicando la inflación mensual. En noviembre ya había sido uno de los rubros que más presionó el IPC.

“El propio consumidor le pone un techo al precio”, reconoció Urcia. Pero ese “techo” no es técnico ni virtuoso: es el límite de un bolsillo destruido.

Números que duelen

Los datos oficiales confirman el golpe:

  • El kilo de asado pasó de $11.755 a $13.304 en un mes (+13%).

  • La nalga subió más del 10% mensual y casi 74% interanual.

  • La carne picada, base de la mesa popular, ya ronda los $8.000 por kilo.

En paralelo, el novillo superó los $3.800 por kilo vivo, con aumentos interanuales cercanos al 95%, muy por encima de cualquier salario.

Enero promete bajar… si el consumo sigue cayendo

Desde FIFRA aseguran que en enero podrían verse bajas de precios, pero no por un cambio estructural, sino por una lógica conocida: cuando el precio se pasa de rosca, el mercado frena solo porque nadie compra.

Analistas del sector coinciden en que el esquema se repite: subas rápidas y violentas, seguidas de una breve estabilidad, siempre sobre un piso cada vez más alto.

Menos carne, más exportación y salarios licuados

El problema de fondo no cambió: el stock ganadero sigue estancado desde hace décadas, mientras la población creció y las exportaciones presionan sobre la oferta interna.
Aunque el negocio externo hoy no sea plenamente rentable, la tensión entre exportar y abastecer el mercado local sigue abierta.

Mientras tanto, el consumo interno se ajusta solo, a fuerza de resignación.

La carne no sube porque sobra plata.
Sube porque el sistema funciona así: ajusta por el lado del consumo, y el que queda afuera, queda afuera.

La baja de enero, si llega, no será alivio.
Será la confirmación de que el límite ya se alcanzó… cuando el plato quedó vacío.