TEMPORAL EN SALTA: «Dejó familias sin nada»

23/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Asentamiento San Francisco Solano inundado. Imagen: Javier Corbalán.
Salta amaneció convertida en un escenario dantesco, con barrios enteros sumergidos, familias que perdieron absolutamente todo en cuestión de horas y una infraestructura colapsada ante lo que las autoridades definieron como un récord histórico de lluvia que superó cualquier antecedente reciente. El temporal que arrasó con la provincia no es un simple desastre climatológico: es la confirmación de una vulnerabilidad estructural que desvela al Estado y condena a miles a la precariedad absoluta.

La furia del agua se desató en las últimas horas con acumulados de lluvia que rondaron los 200 milímetros en pocas horas, cifras que superan cualquier registro habitual y que desbordaron canales, calles y ríos, convirtiendo en ríos furiosos zonas urbanas y rurales.

El río Juramento fue protagonista central en el sur de Salta: su creciente superó sus barreras naturales y anegó barrios completos como San Francisco, 20 de Junio y Maipú, donde el agua ingresó con tal violencia que las familias no tuvieron tiempo ni siquiera de rescatar pertenencias antes de verse obligadas a evacuar.

La localidad de Metán se convirtió en el epicentro del desastre. Allí, la lluvia arrojó cantidades de agua sin precedentes y forzó la evacuación de más de 240 personas, muchas de las cuales fueron trasladadas al Complejo Deportivo Municipal, habilitado como centro de asistencia social para los damnificados. Las calles, destruidas por la fuerza de la corriente, quedaron intransitables, y vehículos quedaron arrastrados como juguetes por la corriente.

En El Galpón, las escenas de desesperación se multiplicaron. No solo hubo viviendas inundadas, sino que las autoridades tuvieron que tomar la drástica medida de romper los muros del cementerio local para permitir que el agua drenara y evitar mayores desbordes. El cementerio quedó cubierto por el agua hasta las lápidas, un símbolo crudo de lo que sufrieron estas comunidades.

Los testimonios de los vecinos describen la brutalidad del fenómeno. Uno de ellos, Claudia Chávez, relató que “llovió, el río se desbordó y el agua entró con todo. Perdí todo.” Otros afirmaron que el agua llegó de manera súbita durante la madrugada, atrapando a familias mientras dormían.

La alerta meteorológica continúa vigente. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas por tormentas fuertes para las próximas jornadas, mientras las autoridades provinciales, Defensa Civil y personal de Seguridad trabajan contrarreloj para asistir a los damnificados, evaluar daños y contener la emergencia.

El impacto no se limita al sur provincial. Las consecuencias estructurales se expanden: canales subterráneos colapsados, pavimento destruido en intersecciones clave, rutas cortadas, barrios aislados y cortes preventivos de electricidad son parte del paisaje tras el temporal.

En medio de este caos, miles enfrentan la angustia de haber perdido sus hogares, pertenencias y medio de vida en cuestión de horas. El desastre pone en evidencia no solo la furia de la naturaleza, sino la falta de infraestructura de contención y planificación urbana capaz de resistir eventos extremos que cada vez son más frecuentes.

Salta, una provincia con comunidades ya expuestas históricamente a emergencias climáticas y socioeconómicas, vuelve a quedarse con lo puesto, enfrentando una reconstrucción que parece, por ahora, una batalla solitaria contra la fuerza implacable del agua.