09/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:
Lo que en otros tiempos podía haber sido una sobremesa amable, este sábado por la noche en el ciclo de Mirtha Legrand se transformó en un cruce político de alto voltaje que expuso las grietas de la escena pública argentina. Edith Hermida, conductora de Bendita y figura mediática crítica del gobierno de Javier Milei, no dudó en enfrentar a la senadora Patricia Bullrich en plena mesa televisiva, marcando diferencias profundas en torno a la reforma laboral impulsada por la administración libertaria y poniendo en relieve, una vez más, la polarización que atraviesa el debate público.
La escena se desarrolló en el contexto del tradicional programa dominical conducido por Mirtha Legrand, donde también estuvieron presentes otras figuras del periodismo y la política. Allí, Hermida cuestionó sin ambages la narrativa oficial de que “los de antes lo hacían todo mal y los de ahora todo bien”, subrayando que hay funcionarios con voluntad de mejorar el país en todos los espacios políticos, y poniendo en tela de juicio la gestión actual en materia de competitividad e industria textil, un sector que viene cerrando empresas y perdiendo empleo.
El cruce se intensificó cuando Bullrich, exministra de Seguridad y hoy senadora de La Libertad Avanza, defendió los lineamientos de la reforma laboral y las comparaciones con modelos externos como el uruguayo, generando réplicas filosas de Hermida sobre la realidad del empleo en Argentina, las condiciones de trabajo y la percepción de los ciudadanos respecto de la apertura laboral.
En medio de la tensión, Hermida —visiblemente molesta por lo que calificó de “fundamentalismos”— apuntó contra la falta de claridad y transparencia en la comunicación gubernamental sobre medidas clave, mientras Bullrich intentaba sostener el relato oficial sobre la eliminación de impuestos y la supuesta mejora en competitividad.
El clima de la mesa cambió ante miradas cruzadas y silencios incómodos, reflejando un momento televisivo que ya no es solo entretenimiento, sino un escenario de disputa política de primer orden, donde los temas de fondo —empleo, derechos de los trabajadores, competitividad y narrativas de gobierno— se discuten en vivo frente a millones de espectadores.
Este episodio se suma a otras intervenciones de figuras mediáticas en espacios tradicionales, donde la convivencia entre espectáculo y política tiende cada vez más a tensionar los formatos y a poner al descubierto la crisis de credibilidad de las voces oficiales frente a los reclamos de sectores productivos y sociales que sienten que las promesas de cambio no se traducen en mejoras concretas.







