05/03/2026.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Foto portada: Gobernadores con los ministros en La Rosada. Imagen: Web.
Mientras las pymes cierran y el reclamo de jubilados aumentan en las calles, los gobernadores aplauden obedientes cada proyecto de ley que el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, impulsan en el Congreso. El gesto, sin embargo, parece más teatro que política, la misma Casa Rosada que recibe ovaciones en el Parlamento está dejando a las provincias sin plata, al borde del colapso fiscal.
Un informe difundido esta semana exhibe un dato que debería sacudir a cualquier lector: en apenas dos meses las jurisdicciones provinciales perdieron casi un billón de pesos en fondos coparticipables por la caída de la recaudación nacional. El ajuste no es abstracción técnica, representa escuelas sin mantenimiento, salud sin presupuesto y obras que quedaron en los cajones de la burocracia.
A pesar del drama en sus cuentas, los gobernadores siguen levantando la mano como fieles escuderos del oficialismo. Se están gastando la plata de la gente para votar reformas que en muchos casos profundizan la crisis económica que ellos mismos enfrentan en sus territorios. Algunos —como el bonaerense Axel Kicillof— intentan abrir la boca para decir que el plan económico va a hundir a todos, pero la foto terminó siendo junto a Milei, sonriendo desde el palco oficial.
Las cifras no mienten: la recaudación real cayó 7,6% en enero y 9,7% en febrero, traducida en casi 965 mil millones de pesos menos para las provincias en coparticipación. Las grandes como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba encabezaron las pérdidas, pero también las jurisdicciones más chicas sintieron el impacto de un reparto cada vez más magro, erosionado por la inflación y la falta de actividad económica.
Pero el show político continúa. Gobernadores con conflictos docentes, estatales y policiales en sus provincias prefirieron posar con el jefe de Estado antes que encender la mecha del reclamo contra quien controla los recursos que deberían sostener sus propios presupuestos. En Tucumán y Jujuy, por ejemplo, docentes en protesta y fuerzas de seguridad exigiendo recomposiciones salariales contrastaron con la foto oficialista en el Congreso.
Expertos y legisladores de la oposición ya alertan que si la recaudación no se recupera, abril será aún peor. Sin embargo, en el mundo político parece primar más la alianza con el poder nacional que la defensa de los fondos que deberían garantizar salarios, salud y educación en cada provincia. El equilibrio inestable entre obedecer y gobernar amenaza con estallar, el sistema federal que alguna vez prometieron sostener ahora se ve reducido a una caricatura donde las provincias aplauden y se empobrecen.







