06/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Laburantes en la mira: la policía tucumana desató una represión brutal contra bancarios en Concepción.
La mañana en Concepción, la segunda ciudad más importante de Tucumán, terminó convertida en un escenario de violencia estatal injustificada. En pleno reclamo por malos tratos y persecución laboral dentro del Banco Patagonia, trabajadores bancarios fueron golpeados, perseguidos y atropellados por un operativo policial desmesurado.
Una protesta legítima, una respuesta salvaje
El conflicto había comenzado puertas adentro: empleados de la sucursal denunciaron a la gerenta, María José Mansilla, por maltrato, hostigamiento y amenazas. Pero cuando delegados y representantes de La Bancaria acompañaron el reclamo, la respuesta no fue una investigación ni un diálogo: fue la represión.
Sin advertencia alguna, efectivos de la Policía de Tucumán cargaron contra los trabajadores, que apenas sostenían carteles y pedían condiciones laborales dignas.
Videos que circularon en redes sociales muestran lo que en el comunicado oficial jamás aparecerá: Infantería avanzando con escudos, insultos, empujones, palazos y una cacería que se extendió por varias cuadras.
Según confirmaron fuentes sindicales, fue el propio banco el que llamó a la policía.
Dirigentes gremiales, también golpeados
Entre las personas atacadas estaban delegados del Banco Nación, Banco Macro, Banco Patagonia y miembros de la Comisión Directiva de La Bancaria Tucumán, incluida su secretaria general, Cecilia Sánchez Blas.
Todos recibieron agresiones mientras intentaban simplemente hablar con la gerenta denunciada.
“Esto es una provocación brutal y cobarde. Nos golpearon por defender a nuestros compañeros. No vamos a permitir ni una amenaza más”, expresaron desde el sindicato.
Estado de alerta y repudio total
Tras el operativo, La Bancaria declaró estado de alerta y exigió respuestas urgentes al Banco Patagonia, cuya actitud —sumada a la violencia policial— dejó un mensaje tan peligroso como inaceptable: que reclamar derechos laborales puede costar golpes y persecución.
El gremio fue categórico:
“No vamos a naturalizar la violencia institucional. Lo de hoy fue una represión brutal y desmedida”.
Las imágenes hablan solas. Y lo que muestran es claro: trabajadores que pedían respeto fueron recibidos a palazos. Algo que en una democracia no puede ni debe ocurrir nunca.








