16/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La UTA prende el interruptor, tropas sindicales aseguran que el transporte se va al paro. Imagen: Web.
Mientras el Gobierno de Javier Milei sigue defendiendo su reforma laboral con sangre fría, los choferes de colectivos decidieron darle oxígeno a la huelga nacional: la Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó que adherirá al paro impulsado por la CGT, garantizando la parálisis del transporte si la medida de fuerza se concreta en Diputados.
La foto está lista: si la Confederación General del Trabajo (CGT) define un paro general contra la reforma laboral del Gobierno, no se moverá ni una rueda de colectivos en el país. La Unión Tranviarios Automotor (UTA), gremio clave de los conductores de colectivos, confirmó su respaldo a la medida y, con ello, pone al transporte público en el centro de un conflicto que puede volcar toda la protesta social sobre las calles argentinas.
En declaraciones recogidas por medios sindicales, desde la UTA afirmaron con contundencia: “Somos un gremio confederado y, si la CGT define una medida de fuerza, la vamos a acompañar”, anticipando que de confirmarse la huelga general, la parálisis será total y contundente.
Choferes en primera línea de fuego
El respaldo de la UTA —encabezada formalmente por Roberto Fernández, aunque su figura no integra directamente la conducción de la CGT— se da en un momento de alta tensión social. La reforma laboral ya obtuvo media sanción en el Senado, y ahora su debate en la Cámara de Diputados encendió todas las alarmas sindicales.
La adhesión del gremio de colectivos a un paro que podría paralizar el transporte urbano, regional e interurbano es un golpe esencial para la protesta: los servicios públicos dejarían de funcionar, impactando directamente sobre millones de pasajeros que todos los días utilizan transporte para trabajar, estudiar o movilizarse.
En oposición al respaldo actual, se recuerda que en huelgas generales anteriores la UTA no siempre se plegó. Durante la última gran huelga de 10 de abril de 2025, el sindicato se había mantenido fuera del acatamiento argumentando una conciliación obligatoria vigente, lo que permitió que los colectivos siguieran circulando pese al paro general.
Guerra abierta por muertos y heridos de la reforma
La decisión sindical llega en plena “ofensiva” de las centrales obreras contra el paquete de reformas que, desde el oficialismo, se promueve como “modernización” del mercado laboral, pero que para la CGT y otros sectores significaría una precarización de derechos laborales, reducción de indemnizaciones y limitación de herramientas sindicales.
Voceros cegetistas señalaron que la medida, si se concreta, no solo paralizará el transporte sino que se suma a una serie de protestas y movilizaciones ya anunciadas por gremios estatales, docentes y sectores populares que consideran que la reforma “debilita la protección de los trabajadores y pone en riesgo las condiciones básicas de empleo”.
Para Milei y su equipo, el anuncio de la UTA es un nuevo desafío. El Gobierno ha defendido la reforma como una herramienta para atraer inversiones y formalizar empleo, en medio de un panorama económico complejo. Pero la puesta en marcha de un paro general con fuerte impacto en transporte podría cristalizar las tensiones acumuladas alrededor de la reforma laboral y de otras medidas económicas del Ejecutivo.
Transporte detenido, país en alerta
Con la UTA alineada con la CGT, el brazo sindical que nuclea a miles de choferes no solo agrega fuerza a un eventual paro sino que convierte al transporte en una pieza central de la protesta social. La falta de colectivos durante la jornada implicará no solo un golpe simbólico a la administración sino un impacto real en la vida cotidiana de millones de argentinos.
Más aún: la adhesión de los choferes llega justo cuando otros sectores del transporte, como los ferroviarios y los trabajadores del subte, ya habían adelantado su participación en la medida de fuerza, dejando al Gobierno sin margen para soslayar la magnitud de una huelga que podría paralizar al país entero.
La ratificación de la UTA —un sindicato tradicionalmente cauteloso en su acción directa en paros generales— le confiere a la protesta una dimensión inédita en lo que va de la gestión libertaria. Y si finalmente la huelga se concreta, el jueves en que Diputados discuta la reforma laboral no solo será una jornada parlamentaria: podría ser el día en que Argentina se pare por completo.







