VICTORIA VILLARRUEL: La vicepresidenta se saca foto con un peronista y los libertarios estallan

16/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:  Victoria Villarruel “robó” cámara de forma espontánea mezclándose entre la multitud. En un movimiento que profundiza su agenda autónoma, la vicepresidenta aterrizó en la provincia y fue recibida con honores por el gobernador Ricardo Quintela, uno de los mandatarios más enfrentados con el Poder Ejecutivo nacional. Imagen: NA.
Mientras la Casa Rosada intenta cerrar filas tras la media sanción de la reforma laboral, Victoria Villarruel profundiza su estrategia propia y se mete en terreno enemigo: La Rioja. Allí la vicepresidenta protagonizó un gesto que encendió la furia de los trolls libertarios y reavivó tensiones dentro del oficialismo.

Lo que debía ser una visita tranquila a la Fiesta Nacional de la Chaya en La Rioja terminó siendo un terremoto político. La vicepresidenta Victoria Villarruel —cada vez más relegada dentro del gobierno de Javier Milei— se reunió y se fotografió sonriente con el gobernador Ricardo Quintela, uno de los mandatarios peronistas más críticos de la gestión nacional, provocando un verdadero tsunami de críticas desde las filas libertarias más duras.

Lejos de una postal inocua, la imagen de Villarruel con Quintela —que también incluyó a subsecretarios y legisladores provinciales en las instantáneas— fue interpretada por sectores radicalizados del espacio como un acto de traición, una “rendición” ante el peronismo y una claudicación ante quienes, hasta hace poco, eran adversarios insoslayables.

Gobernador peronista, vicepresidenta libertaria… y un escándalo instantáneo

La visita de Villarruel a La Rioja —un territorio históricamente opositor al proyecto libertario y cuna de una dirigencia local con la que la Casa Rosada mantiene tensas relaciones— se da en un contexto de profunda ruptura interna en el oficialismo. No es un dato menor: el propio presidente Milei mantiene desde hace meses una relación cada vez más fría con su compañera de fórmula, a tal punto que en el Senado los cruces llegaron a escena pública.

Mientras tanto, en las redes sociales y chats del espacio libertario no tardaron en surgir mensajes de rechazo que no solo cuestionan la foto con un gobernador peronista sino que califican a Villarruel de “desleal” y de estar fuera de la línea oficialista. La concejal riojana Luciana de León, aliada de Patricia Bullrich, no ocultó su molestia: “¡Qué vergüenza y desilusión verla sonreír con los responsables del atraso y la decadencia en La Rioja!”, escribió en un duro mensaje que circuló ampliamente.

Encuentro institucional, reacción visceral

Pero la controversia no se quedó en La Rioja. En el escenario de la Fiesta de la Chaya, un cantante folclórico local, Ramiro González, tomó el micrófono para criticar con dureza la presencia de Villarruel, a quien calificó de “negacionista” por su postura sobre los crímenes de la última dictadura cívico-militar, en un momento que quedó registrado por medios locales y que contribuyó a amplificar el rechazo popular a la presencia de la vice en el evento.

A todo esto se suman los tradicionales trolls libertarios que ven en cada paso de Villarruel una falta de disciplina y coherencia con el proyecto original del oficialismo. Las críticas online, desde memes hasta descargos incendiarios, retratan un sector dividido y crispado que no acepta que su líder institucional —una vez columna vertebral del espacio— actúe de forma autónoma o, peor aún, colaborativa con dirigentes opositores.

¿Una vicepresidenta sin lugar en el Gobierno?

La foto no fue sólo una −fue la puntada de un conflicto más profundo: la evidente fractura entre Villarruel y el núcleo duro del Gobierno. Voceros de la Casa Rosada incluso han deslizado en privado que la vicepresidenta ya no forma parte activa de la gestión diaria y que sus apariciones públicas están cada vez más mediadas por su propia agenda política independiente.

Mientras tanto, desde algunos sectores oficialistas se critica que su comportamiento “desordena” la estrategia del Gobierno, debilitando la postura del presidente Milei, quien ha enfrentado tensiones internas con figuras de su propio espacio más de una vez.

Polarización que se agrava

La visita de Villarruel a La Rioja y su encuentro con Quintela no ha sido solo un cruce político, sino un señuelo que ha amplificado debates más profundos sobre la identidad del oficialismo, sus límites y la cohesión interna de un espacio que hasta hace poco parecía monolítico.

Pero no todos ven el gesto como una capitulación. Algunos analistas sostienen que en tiempos de baja popularidad del Gobierno y con un mapa electoral que se redefine para 2027, Villarruel intenta construir un perfil propio, incluso en territorios adversos, para posicionarse como una figura con alcance más allá del núcleo libertario tradicional.

Lo cierto es que la foto de Villarruel con Quintela no sólo encendió trolls: encendió una discusión interna que promete seguir calentando la política argentina durante las próximas semanas.