21/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Victoria Villarruel y su candidatura presidencial, no cree que Milei sea reelecto. Imagen: LPO/Juan Casas.
La interna en el espacio de gobierno estalló sin cortapisas y dejó de lado cualquier gesto conciliador: Victoria Villarruel salió al ataque directo contra el presidente Javier Milei, cuestionando no solo su rumbo político sino su capacidad de volver a imponerse electoralmente. La líder del Senado soltó una crítica que desarma cualquier relato de unidad oficialista y abrió una crisis que ya se siente en despachos, círculos políticos y redes sociales.
En declaraciones que recorrieron el país, Villarruel sostuvo que, más allá de haber sido elegido para gobernar, en realidad lo que está ocurriendo es que “gobierna su hermana”. La frase atravesó de puntazo la narrativa oficial y expuso una fractura que hace tiempo viene gestándose en los pasillos del poder.
La vicepresidenta sostuvo que la gestión del presidente no logra consolidar un liderazgo claro ni una proyección política sostenible. Según Villarruel, este rumbo debilitado se refleja en la incapacidad del Presidente para construir mayorías claras y en sus magros números de aprobación, que a su juicio no permitirían una reelección con garantías. Cuestionó directamente la estrategia política y el estilo de conducción, planteando que la gestión se ha fragmentado y que las promesas de cambio no se traducen en resultados concretos para la ciudadanía.
La embestida pública de Villarruel no cayó en saco roto dentro del propio oficialismo. La oposición política, por su parte, se lanzó sobre las declaraciones como una evidencia más de un barco sin timón, aprovechando para subrayar que las contradicciones internas hablan de un gobierno en crisis. En coincidencia con algunos analistas, legisladores de distintos bloques plantearon que estas tensiones internas podrían profundizarse conforme avance la agenda legislativa y la discusión presupuestaria en el Congreso.
El cruce entre Villarruel y Milei no es el único foco de tensión en la interna del Gobierno. En las últimas semanas, sectores de la coalición oficialista habían expresado ya sus dudas sobre la apertura de importaciones, la crisis industrial y el impacto de las políticas económicas en el empleo formal. Dirigentes de distintos espacios señalaron que estas discrepancias no se limitan a diferencias de estilo, sino que evidencian una profundización de las grietas programáticas.
La crítica de Villarruel se suma a otros pronunciamientos de figuras del propio oficialismo que vienen cuestionando decisiones económicas y políticas estratégicas, creando un cuadro de fractura que, para varios analistas, refleja la dificultad del Gobierno para cohesionar a sus distintas alas bajo un proyecto político unitario.
Mientras tanto, en el entorno presidencial minimizan las tensiones y aseguran que se trata de “diferencias naturales” dentro de una coalición amplia. Sin embargo, la contundencia del mensaje de Villarruel y su enfoque en poner en duda no solo el estilo sino la proyección política del presidente deja una marcada sensación de confrontación abierta.
La pregunta que queda en el aire es si esta disputa interna se traducirá en un real impacto sobre la agenda política del Gobierno y las aspiraciones electorales futuras, o si, por el contrario, se diluirá con el correr de la coyuntura. Lo que sí quedó claro es que la grieta oficialista ya no es un tema soterrado: está explícita, visible y con consecuencias políticas que apenas comienzan a desplegarse.







