12/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La diputada libertaria Lorena Villaverde, supuestamente vinculada al narcotráfico, tendría un pie afuera de LLA en Río Negro.. Imagen: Redes Sociales.
Lorena Villaverde está políticamente sentenciada en Río Negro. Dentro y fuera de La Libertad Avanza ya la dan por afuera del armado libertario, aunque ella insiste en actuar como si todavía mandara. Con el partido a punto de soltarle la mano y un expediente judicial pesándole como un yunque, la diputada nacional ensayó su último manotazo de poder: mostrarse como madrina de designaciones en el PAMI para fingir vigencia y desafiar a la conducción nacional.
Las fotos no fueron ingenuas ni protocolares. Villaverde se exhibió junto a nuevos directores del PAMI rionegrino en una jugada unilateral, sin aval del organismo ni coordinación con las autoridades libertarias provinciales o nacionales. En Buenos Aires, el gesto cayó como una provocación directa. En criollo: jugó sola, quiso marcar territorio y terminó acelerando su caída.
La interna ya no se disimula. En La Libertad Avanza reconocen que Karina Milei decidió correrla de la presidencia partidaria en la provincia y que el recambio se activará en febrero. Los nombres que suenan —Enzo Fullone y Damián Torres— son la señal más clara de que Villaverde es pasado. Su resistencia, lejos de fortalecerla, la expone.
La maniobra llegó después de otro golpe político: no pudo asumir su banca en el Senado. Aun así, lejos de replegarse, intentó mostrarse como articuladora clave de cinco designaciones en delegaciones del PAMI. Una puesta en escena burda, leída internamente como un intento desesperado por conservar oxígeno.
Pero el problema no es solo político. El frente judicial la empuja al borde del abismo. Un juez ordenó el embargo de su dieta y del aguinaldo hasta cubrir casi 40 millones de pesos, por una causa vinculada a la venta irregular de lotes en Las Grutas. Incumplimiento contractual, daños y perjuicios y violación a la Ley de Defensa del Consumidor: el fallo es lapidario.
A eso se suma un prontuario que nunca dejó de perseguirla: la causa por narcotráfico en Estados Unidos, los vínculos familiares incómodos y los antecedentes que le cerraron la puerta del Senado. Todo vuelve. Todo pesa.
Mientras ella multiplica posteos, felicitaciones y fotos de gestión, en Buenos Aires ya le bajaron el pulgar. Y en Río Negro, la presidencia libertaria que aún ocupa tiene fecha de vencimiento. Lo que Villaverde presenta como demostración de poder empieza a leerse, cada vez más, como lo que realmente es: la escena final de una dirigente en retirada, atrincherada en redes sociales, acorralada por la política y cercada por la Justicia.







