¡VIVA LA LIBERTAD!: 317 mil empleos menos y 22 mil empresas cerradas

21/02/2026.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Con información del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).-Foto portada: IA.
El experimento libertario tiene números. Y los números no gritan: golpean. Según el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se destruyeron 21.938 empresas y 317.392 puestos de trabajo registrados en el sector privado. Traducido: 30 empresas y 434 empleos formales menos por día desde que asumió Javier Milei.

No es una metáfora. Es una tendencia sostenida. El informe Análisis de la dinámica laboral y empresarial. Datos a noviembre 2025 exhibe un retroceso marcado del empleo formal y del tejido empresario. En dos años, la cantidad de empleadores pasó de 512.357 a 490.419. El ajuste no fue quirúrgico: fue masivo.

Transporte y comercio, los primeros en caer

El sector más castigado en términos absolutos fue Transporte y Almacenamiento: 5.239 empleadores menos. Le siguieron Comercio (-4.593), Servicios Inmobiliarios (-3.101) e Industria Manufacturera (-2.436). En términos relativos, el transporte también encabeza la caída con un desplome del 13,3%. La construcción perdió 8% de sus empleadores.

El derrumbe no distingue tamaño. El 99,63% de las empresas que cerraron tenían hasta 500 trabajadores. Pero cuando se mira el empleo perdido, la sangría se concentra en las grandes firmas: el 67,67% de los puestos destruidos se produjo en empresas de más de 500 empleados. El relato de la “casta empresaria protegida” no aparece en las planillas: las grandes redujeron 196.659 trabajadores; las más chicas, 93.941.

290 mil puestos formales evaporados

En unidades productivas —industria, comercio, servicios— se perdieron 290.600 empleos registrados (-2,95%). Casi 400 trabajadores menos por día. El golpe más fuerte fue en la Administración pública, defensa y seguridad social: 130.149 puestos menos. La industria manufacturera perdió 72.955; la construcción, 71.573. En términos relativos, la construcción encabeza el ranking con una caída del 15%.

El ajuste fiscal, la paralización de la obra pública y la contracción del consumo no son abstracciones ideológicas: son fábricas que bajan persianas y obradores vacíos.

Casas particulares: el termómetro social

El empleo en casas particulares —uno de los sectores más vulnerables— cayó de 629.660 a 602.868 trabajadoras registradas. Son 26.792 empleos menos en dos años. Treinta y seis por día. Cuando las familias dejan de poder sostener un salario registrado y pasan al trabajo en negro o directamente prescinden del servicio, el mensaje es claro: el ajuste llegó al comedor.

Sumando empleo privado registrado en empresas y casas particulares, el total pasó de 10.486.833 a 10.169.441. Más de 317 mil personas quedaron fuera del sistema formal.

El experimento y sus costos

El informe del CEPA no especula: sistematiza datos oficiales. No habla de “reordenamiento”, ni de “reconversión productiva”. Habla de caída. De contracción. De retroceso en los indicadores clave del mercado laboral formal durante los primeros 24 meses de gestión.

Mientras desde la Casa Rosada se celebra el superávit fiscal como un trofeo, las estadísticas muestran otra cara: menos empresas, menos empleo registrado, más fragilidad social. La promesa de dinamizar el sector privado convive con un tejido empresarial que se achica y con una estructura laboral que pierde densidad.

Los números están ahí, en blanco y negro. Y son difíciles de maquillar: 21.938 empleadores menos, 290.600 trabajadores formales menos en unidades productivas, 26.792 empleadas de casas particulares fuera del registro. El ajuste no fue una consigna. Fue una política. Y tuvo destinatarios concretos.