¿Y LA LIBERTAD? El Gobierno contra la prensa

27/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Javier Milei y la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello. Imagen: Archivo.

El Gobierno aprieta a la prensa y usa el Estado para disciplinar a quienes incomodan

La libertad que el presidente Javier Milei declama en cada discurso empieza a desvanecerse cuando la lupa se posa sobre su gestión. El Ministerio de Capital Humano, comandado por Sandra Pettovello, decidió cruzar una línea grave: intimar a periodistas y medios críticos con cartas documento, exigiendo rectificaciones bajo la acusación de “desinformación”. Un mecanismo burdo, propio del manual de la censura, aplicado desde el aparato estatal.

El Estado convertido en policía del discurso público

La maniobra se presenta como un acto de “transparencia”, pero el disfraz no engaña a nadie. El Gobierno pretende erigirse en juez y parte, definiendo qué es verdad y qué no, y castigando a quienes se apartan del relato oficial. Cuando el poder político se arroga el derecho de decidir qué se puede publicar, la libertad de expresión deja de ser un derecho y pasa a ser una concesión.

La crítica molesta, la respuesta es el apriete

No se trata de un episodio aislado ni de un exceso administrativo. Es parte de una estrategia sistemática de hostigamiento impulsada desde la cúpula del poder. Milei ya avanzó con denuncias contra periodistas como Carlos Pagni, Viviana Canosa y Jorge Rial, inaugurando una práctica peligrosa: judicializar la crítica para disciplinar al mensajero.

La libertad según el Gobierno: válida solo si no incomoda

El mensaje es claro y brutal. El Gobierno celebra la libertad cuando es elogio, pero reacciona con amenazas cuando es investigación, pregunta o denuncia. La motosierra no solo apunta al Estado: también va contra el periodismo independiente, ese que incomoda, pregunta y revela lo que el poder preferiría ocultar.

Una deriva autoritaria que pone en riesgo el derecho a informar

Usar ministerios, abogados y recursos públicos para amedrentar a la prensa no fortalece la democracia: la erosiona. Lo que está en juego no es un cruce con periodistas, sino el derecho de la sociedad a estar informada sin miedo ni condicionamientos.

Cuando el poder aprieta, la libertad retrocede

El Gobierno libertario avanza con prácticas que contradicen su propio discurso. Y mientras se habla de libertad en abstracto, en los hechos se construye un clima de intimidación que deja una pregunta incómoda, pero inevitable:


¿La libertad era solo para el mercado y no para la palabra?