19/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:PRO Salta. Imagen: Redes Sociales.
Después de casi una década de intervención, el PRO de Salta se enfrenta a una elección que podría marcar un antes y un después para un partido que supo ser protagonista de la política provincial y que hoy lucha por recuperar relevancia en un escenario dominado por nuevas fuerzas y viejas disputas de poder.
Este domingo 21 de junio, los afiliados volverán a las urnas para definir quién conducirá el partido durante el período 2026-2030. Lo que debería ser una simple renovación de autoridades terminó convirtiéndose en una verdadera batalla política interna, atravesada por acusaciones cruzadas, reclamos de autonomía y un fuerte debate sobre la identidad de una fuerza que busca sobrevivir en medio de la avanzada libertaria y las tensiones con sectores vinculados al oficialismo provincial.
La elección pondrá frente a frente a dos espacios claramente diferenciados. Por un lado, la lista Unidad, encabezada por Rolando Carrizo. Por el otro, Unión Republicana, liderada por la concejala de Rosario de la Frontera, María Eugenia Varela González. Ambos sectores aseguran representar el verdadero espíritu del PRO, aunque mantienen visiones distintas sobre el rumbo que debe tomar el partido.
La convocatoria llegó después de que la Justicia Electoral Federal aprobara la personería definitiva de la fuerza en Salta, habilitando finalmente el proceso que busca poner fin a nueve largos años de intervención partidaria. La votación permitirá renovar las autoridades del Consejo Directivo Provincial, la Asamblea Provincial y la Juventud PRO, estructuras fundamentales para definir el futuro político de la fuerza amarilla.
Sin embargo, detrás de los cargos en disputa se esconde una pelea mucho más profunda. El PRO atraviesa una crisis de identidad que golpea tanto a nivel nacional como provincial. La irrupción de La Libertad Avanza modificó por completo el tablero político de la centroderecha argentina y provocó una sangría de dirigentes que abandonaron las filas macristas para acercarse al proyecto libertario impulsado por Javier Milei.
En Salta, además, el escenario se complejiza por la influencia de sectores cercanos al gobernador Gustavo Sáenz, cuya presencia dentro del espacio genera fuertes cuestionamientos de una parte de la militancia partidaria.
Ese fue precisamente el eje de las denuncias formuladas por Rolando Carrizo, quien aseguró que el fracaso de una lista de unidad estuvo directamente relacionado con la presencia de funcionarios provinciales dentro del sector adversario. El candidato sostuvo que el PRO debe recuperar independencia y evitar quedar condicionado por dirigentes que responden a otros espacios políticos.
Sus declaraciones encendieron la campaña y profundizaron las diferencias internas. Para Carrizo, el partido enfrenta una disyuntiva clave: mantener una identidad propia o convertirse en una herramienta subordinada a intereses ajenos.
Del otro lado, María Eugenia Varela González rechazó de plano las acusaciones y defendió la legitimidad de su lista. La concejala sostuvo que Unión Republicana está integrada exclusivamente por afiliados que cumplieron con todos los requisitos establecidos por la carta orgánica partidaria y negó cualquier tipo de alineamiento con el saencismo.
La dirigente planteó que el desafío consiste en reconstruir el espíritu original del PRO y volver a posicionarlo como una fuerza opositora basada en la transparencia institucional, el control de la gestión pública y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
Su mensaje también incluyó una clara diferenciación respecto del fenómeno libertario. En medio del crecimiento de La Libertad Avanza y la fuga de referentes hacia ese espacio, Varela reivindicó la identidad histórica del macrismo y lanzó una frase que resume el debate interno que atraviesa al partido: “Nosotros siempre fuimos amarillos”.
La disputa del próximo domingo trasciende una simple elección partidaria. Lo que está en juego es el control de una estructura política que intenta reinventarse luego de años de intervención, derrotas electorales y pérdida de protagonismo. Entre acusaciones de infiltración política, reclamos de autonomía y la presión ejercida por el fenómeno libertario, el PRO salteño llega a una de las jornadas más decisivas de su historia reciente.
Las urnas determinarán quién conducirá el partido durante los próximos cuatro años, pero también revelarán cuál de las dos visiones logra imponerse en una fuerza que busca desesperadamente recuperar su lugar en el escenario político provincial.







