11/09/2024.- El Destape.- Por Carla Pelliza.- Foto portada: Congreso de la Nación.
El gobierno activó el operativo para seducir radicales y bloquear el rechazo al veto presidencial. La discusión pública y la consolidación de un bloque numeroso para marcarle agenda al gobierno de Milei.
Pese a las negociaciones del Gobierno y los votos dados vuelta, la oposición a Javier Milei en el Congreso avanzará con dos objetivos. Por un lado, ganar la batalla discursiva al exponer las prioridades trastocadas y la política anti jubilados del Ejecutivo y aliados. Por otro, empezar a consolidar un bloque transversal que pueda imponerle una agenda al oficialismo. El otro gran enfrentamiento será el jueves, en el Senado.
En la UCR, la bronca no se pudo ocultar. Los que están a favor de mejorar las jubilaciones no esperaron para salir a cruzar a los veleta de su propio espacio. Los centenarios tienen una particularidad difícil de disfrazar: en junio, cuando se votó el proyecto de movilidad, sólo tuvieron una ausencia y 33 de los 34 miembros del bloque votaron a favor de la actualización de los haberes. No faltarán oportunidades para remarcar con fuerza quiénes están de un lado y del otro. La batalla por el sentido se mostró fácil para los opositores: los radicales que se aliaron con el Gobierno son los que decidieron avalar los fondos reservados para la SIDE. Prioridades.
Como nunca pareció probable alcanzar los dos tercios para habilitar el debate ni para rechazar el veto, el otro gran objetivo de la oposición pasó por consolidar un bloque que pueda imponerle la agenda al Gobierno. El quórum del miércoles tiene que mirarse en ese sentido. Una suerte de delimitación de territorio en una cancha muy embarrada. Podría ser la buena noticia.
De estos cinco radicales, solo el correntino tiene un gobernador del mismo signo político. El resto, son sin tierra, más allá de los buenos vínculos que puedan tener con sus mandatarios provinciales. Si bien todavía las charlas para el año electoral son más preliminares que definitivas, es algo que se empezó a hablar. El listado de los que acompañaron al Gobierno con los fondos de la SIDE también está integrado por los mendocinos Lisandro Nieri y Pamela Verasay, además de Roxana Reyes. La posición de la santacruceña, ahora más dialoguista con el Gobierno, llamó la atención dado que inició con una inclinación un tanto combativa. Soledad Carrizo, que no acompañó los fondos reservados, fue la que propuso abrir el veto total y convertirlo en parcial. No había número para eso tampoco.
También llamó la atención la renuncia, sobre la hora, de Pedro Galimberti para integrar, como delegado, la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande. Podría haberlo hecho el jueves, en lugar del lunes. El diputado fue elegido por Rogelio Frigerio, gobernador del PRO, pero el Ejecutivo nacional no lo quería en ese lugar. Evidentemente, terminaron de convencer a Javier Milei, que entendió que el cargo en Salto Grande le restaría un voto a la oposición dialoguista–dura y le sumaría un voto al pseudo oficialismo. Nancy Ballejos, dirigente macrista de Entre Ríos, será su reemplazo.
El diputado de Unión por la Patria, Eduardo Valdés, presentó una carta a Martín Menem al respecto. El legislador explicó que, por la ley de paridad de género, Galimberti debería ser reemplazado por otro hombre. De no haberlos en la lista que ingresó en 2021, según la ley, “se considerará la banca como vacante” y se deberá avanzar con la “elección legal de un nuevo miembro”.
El Gobierno empezó a negociar con más vigor y, por lo tanto, a acercar algunas posiciones. Así consiguió gestos de respaldo de un sector clave para hacer la diferencia en favor del veto, el radicalismo. En la Rosada, se enfocaron en consolidar los votos de aquellos que decidieron acompañar al Ejecutivo con un tema ríspido, los fondos de la SIDE, con charlas que ya proyectan el 2025. Según se explicó, el Ejecutivo está fortaleciendo los nexos a cambio de apoyo territorial para las elecciones y una agenda común de trabajo.
La pulseada, también en el Senado
La próxima parada compleja será el jueves, a las 14, en el Senado. El panorama no es menos dificultoso que en Diputados. En la calle habrá presión, especialmente orientada al mundo radical, para que se apruebe el presupuesto universitario. Los centenarios tendrán una reunión de bloque este miércoles para terminar de tomar una posición.
El presidente de la UCR nacional y senador, Martín Lousteau, apunta a aprobar el presupuesto y rechazar los fondos reservados. También a que, en la Cámara Baja, se acompañe a los jubilados. Maximiliano Abad, jefe del Comité bonaerense, le pidió a los diputados que acompañen la recomposición de haberes. “Se trata de una ley que no desfinancia al Estado y que busca proteger a los jubilados de las variaciones inflacionarias”, lanzó en un encuentro partidario. La Convención lanzó un duro comunicado en ese sentido y adelantó una presentación ante el Tribunal de Ética en caso de no cumplir.
Afuera, minutos antes del inicio de la sesión el jueves, la Federación Universitaria Argentina convocó a un abrazo simbólico en la puerta del Congreso para exigirle a los senadores la aprobación de la ley que Javier Milei ya anticipó vetar.







