28/11/2025.- Salta al Instante.- Por Jesús Castillo.- Foto portada: Javier Milei.
El Gobierno de Javier Milei encontró más de una razón para votar en contra de la resolución de la Asamblea General de la ONU que condena la tortura. Al tradicional alineamiento con Estados Unidos e Israel —los únicos dos países que acompañaron la negativa argentina— se suma un factor interno difícil de ignorar: desde la llegada de Milei al poder, los hechos de torturas y malos tratos en cárceles del país crecieron por encima de los niveles históricos.
Ese incremento fue el eje del durísimo informe que el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT) presentó ante el Comité contra la Tortura (CAT) de la ONU. Y este viernes, el organismo internacional difundirá su evaluación final, con recomendaciones dirigidas al Estado argentino. Todo ocurre dos semanas después de que el subsecretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, rechazara formalmente las denuncias del CNPT, a pesar de que se trata del organismo encargado de hacer cumplir la Convención contra la Tortura, incorporada a la Constitución.
El informe del CNPT —presidido por Juan Manuel Irrazábal— también cuestiona el protocolo antipiquetes y las detenciones arbitrarias en protestas sociales, ampliando el foco más allá del ámbito penitenciario.
Un deterioro sin precedentes
Según el documento, la Argentina alcanzó la tasa de encarcelamiento más alta de su historia: 286 personas detenidas cada 100.000 habitantes. A esto se suma un deterioro acelerado en las condiciones de detención, coincidente con los datos del Registro Nacional de Casos de Torturas y Malos Tratos, elaborado por la Procuración Penitenciaria, la Comisión Provincial por la Memoria y la UBA.
Solo en 2024 —primer año completo del gobierno libertario— se registraron 4.745 hechos de tortura o malos tratos, que afectaron a 1.198 víctimas en 138 unidades de detención, alcaidías e institutos de menores del sistema federal y bonaerense. Las cifras superan el promedio histórico: entre 2011 y 2024 el promedio anual fue de 4.140 hechos y 1.148 víctimas. En otras palabras, 2024 dejó un aumento del 15% en episodios de tortura y un 4% en víctimas.
En el ámbito federal, el informe identifica 1.465 hechos y 646 víctimas, concentrados mayormente en dos penales: el Complejo de Devoto (271 casos) y el de Luján de Cuyo, Mendoza (109 casos).
Golpizas, sujeciones y humillaciones
El CNPT no solo cuantifica: describe. Entre las prácticas denunciadas se encuentran:
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El “ritual de la bienvenida”: golpizas, tortura psicológica y humillaciones para quienes ingresan al penal.
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Sujeciones extremas y medicalización forzada para anular la voluntad de los detenidos.
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Uso excesivo de armas no letales durante protestas o conflictos internos.
Muchas de las torturas ocurren cuando los presos reclaman derechos básicos. Quienes insisten son llevados a sectores aislados y golpeados por varios agentes. El informe detalla métodos como el “criqueo”, el “mataleón” o el “barquito”, todos con severos riesgos para la integridad física.
La defensa del Gobierno
En la audiencia de Ginebra, la administración Milei reconoció una sobrepoblación del 5% en el Servicio Penitenciario Federal y aseguró que avanza en la construcción de nuevas cárceles. Frente al aluvión de denuncias, el subsecretario de Asuntos Penitenciarios, Julián Curi, aprovechó para homenajear al personal del servicio y relativizó la situación: “Se deben respetar los derechos de los internos, pero el ámbito penitenciario es complejo”.
Con información de El Destape.







