BOCHIRNO LIBERTARIO: Villaverde ¡Afuera!

29/11/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Villaverde intentó entrar a la jura del Senado, pero la sacaron del recinto y su pliego volvió a comisión.
La llegada de Lorena Villaverde al Senado terminó en un papelón político. La legisladora electa por Río Negro intentó colarse en la sesión de jura, pero fue retirada del recinto minutos antes de que comenzara la ceremonia. Su pliego, golpeado por impugnaciones y por la pérdida de apoyos clave, fue devuelto a la comisión de Asuntos Constitucionales para un nuevo análisis.

El episodio se produjo después de que el senador libertario Ezequiel Atauche —quien hasta hace días encabezaba el bloque del oficialismo— pidiera formalmente que el título de Villaverde regresara a comisión. Argumentó la existencia de impugnaciones vinculadas a sus supuestos lazos con el presunto narcotraficante Fred Machado y a una causa por narcotráfico que tuvo en Estados Unidos. “Faltaron votos”, admitió el jujeño, y la Cámara acompañó el pedido por unanimidad y a mano alzada.

Un ingreso fugaz y una salida humillante

Minutos antes de que Victoria Villarruel abriera la sesión, Villaverde se paseaba sonriente entre los escaños, saludaba a los senadores y posaba para las cámaras. Pero la escena se cortó abruptamente cuando la neuquina Nadia Márquez se acercó a indicarle que debía irse. La rionegrina quedó paralizada: la sonrisa se le borró en un segundo.

El trasfondo había empezado antes. La peronista Juliana di Tullio había interceptado a Patricia Bullrich para advertirle que Villaverde no podía permanecer en el recinto. Bullrich, que nunca se involucró a fondo en la negociación para conseguir los votos de su designación, trasladó el mensaje a la propia Villaverde. Sin saber qué hacer, la ministra de Seguridad buscó con la mirada a Márquez, que finalmente concretó la expulsión.

Villaverde había llegado al Congreso poco antes de las 11, acompañada por sus hijos, asegurando estar “ajustada a derecho”. Una vez adentro, desplegó un discurso victimista ante quienes la saludaban: “No me dejan jurar, algunos no respetan la democracia”, repetía.

El rechazo del radicalismo, sumado a la falta de apoyo de Bullrich, terminó por hundir su chances de asumir.

Un pliego suspendido… pero no muerto

A pesar del bochorno, fuentes parlamentarias indicaron que Villaverde ya completó el trámite de habilitación de huella dactilar para ingresar al Senado. Ese detalle alimenta la hipótesis de que su pliego podría revivir si el radicalismo decide finalmente apoyarla.

Mientras tanto, en los palcos siguieron la jura los principales referentes del oficialismo: Karina Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli y Lule Menem. Entre los gobernadores presentes estuvieron Leandro Zdero, Gustavo Melella y Rolando Figueroa, quien incluso alentó en voz baja a la senadora Julieta Corroza mientras juraba: “¡Vamos, Juli!”, se le escuchó decir.

También estuvieron presentes las senadoras salientes María Inés Pilatti Vergara y Mónica Silva.

Un recinto desordenado y un clima festivo

Dentro del recinto, el clima era de distensión y risas. La redistribución de bancas generó escenas curiosas, como la de Bartolomé Abdala sentado junto a Wado de Pedro. Juliana di Tullio aprovechó para bromear con Villarruel desde el estrado: “Ahora es nuestro, ahora es nuestro”, celebró entre risas.

En paralelo, Bullrich recorría el recinto dando órdenes a Luis Juez, Beatriz Ávila y al propio Atauche, que terminó relegado en los hechos de la conducción del bloque.

Además de Villaverde, faltaron a la sesión Edith Terenzi, Alejandra Vigo —ambas con licencia por motivos familiares— y el radical Flavio Fama.

Bullrich quiso hablar y la frenaron en seco

La sesión casi se desbordó cuando Bullrich pidió la palabra para improvisar un discurso. José Mayans intervino de inmediato y Villarruel ratificó el acuerdo previo: la sesión debía limitarse a la jura de los electos y a unas breves palabras de Carlos “Camau” Espínola para despedir a los senadores salientes. Bullrich tuvo que bajar la mano.

Antes de la jura de los 23 senadores con pliegos aprobados, Villarruel puso a votación el nombramiento del nuevo secretario administrativo, Alejandro Fitzgerald, una jugada pactada con el peronismo. El nombramiento fue aprobado rápidamente a mano alzada.