MILEI DEJA A TRABAJADORES EN LA INDIGENCIA

03/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa.
El gobierno nacional oficializó el nuevo Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) con un aumento promedio de 5.400 pesos por mes durante diez meses, tras dos años de congelamiento. El incremento, considerado insuficiente por sindicatos y economistas, llevará el SMVM de 322.000 pesos a 376.600 pesos en agosto de 2026, equivalente apenas a un tercio de la canasta básica total y por debajo de la canasta de indigencia (544.300 pesos).

La medida fue publicada en el Boletín Oficial mediante la Resolución 9/2025 de la Secretaría de Trabajo, luego de que fracasara la negociación entre gremios y empleadores en el Consejo Nacional del Salario Mínimo a fines de noviembre.

El escalonamiento del aumento

  • Noviembre: 328.400 pesos (1.642 pesos la hora)

  • Diciembre: 334.800 pesos (1.674 pesos la hora)

  • Enero 2026: 341.000 pesos (1.705 pesos la hora)

  • Febrero: 346.800 pesos (1.734 pesos la hora)

  • Marzo: 352.400 pesos (1.762 pesos la hora)

  • Abril: 357.800 pesos (1.789 pesos la hora)

  • Mayo: 363.000 pesos (1.815 pesos la hora)

  • Junio: 367.800 pesos (1.839 pesos la hora)

  • Julio: 372.400 pesos (1.862 pesos la hora)

  • Agosto: 376.600 pesos (1.883 pesos la hora)

La Prestación por Desempleo se mantendrá en el 75% del mejor salario mensual percibido por el trabajador en los seis meses previos al despido.

Un incremento que no alcanza

El aumento, decidido unilateralmente por la administración de La Libertad Avanza (LLA), es considerado insignificante para el poder adquisitivo. Incluso, queda por debajo del promedio del SMVM de la década de 1990, dejando a los trabajadores formales del sector privado y público en situación de vulnerabilidad extrema.

El salario mínimo no solo determina el piso de ingresos, sino que también sirve de referencia para negociaciones salariales, prestaciones sociales, subsidios y estadísticas oficiales. Sin embargo, con este ajuste, miles de trabajadores seguirán por debajo de la línea de pobreza, poniendo en evidencia la brecha entre las promesas gubernamentales y la realidad cotidiana de los argentinos.