CAVALLO DESTROZA EL PLAN ECONÓMICO DE MILEI

03/12/2025.- Salta al Instante.- Por Fabiola Acosta.- Foto portada: Domingo Felipe Cavallo, ministro de Economía en los gobierno de Carlos Menem y Fernando De la Rúa.  Imagen: Mariano Fuchila. 
A pesar del alivio temporal que generó el acuerdo con Estados Unidos y el resultado de las elecciones, el modelo económico libertario continúa mostrando contradicciones profundas que podrían ser insalvables. Las medidas de dólar barato, apertura comercial y altas tasas de interés del Banco Central generan tensiones que incluso los economistas alineados con la ortodoxia más extrema no pueden ignorar.

Domingo Cavallo, exministro de Economía de Menem y De la Rúa, identificó varios puntos débiles: la dificultad del Banco Central para acumular reservas, la sobrevaluación del peso y el impacto de las altas tasas de interés sobre deudores y bancos. Según él, estas decisiones “ya causaron daño a familias y empresas y contribuyen a la espiral inflacionaria”.

Cavallo advierte además que la cotización actual del dólar incentiva el gasto en turismo y la importación de bienes de consumo, en lugar de fortalecer la producción nacional. Su diagnóstico es claro: “Una devaluación abrupta acompañada de un programa riguroso de compra de reservas y reformas estructurales es la única salida sostenible”.

Marina Dal Poggetto, economista y directora de Eco Go, remarca que el gobierno “sacó los controles de capital antes de recapitalizar el Banco Central”, replicando errores históricos de la década del ’90, pero sin la solidez del plan de Convertibilidad. Miguel Kiguel, director de Econviews, apunta a la improvisación del gobierno y al manejo a último momento de los problemas estructurales: “No se trata solo del dólar, sino de que el Banco Central no compra reservas para afrontar compromisos fundamentales”.

La crítica de los economistas ortodoxos no es solo técnica: expone un dilema político y social profundo. El ajuste y las reformas que proponen implican recortes sobre trabajadores, pérdida de derechos y presión fiscal regresiva, mientras la economía real enfrenta falta de reservas, inflación y precarización.

El “veranito” post electoral no logra disimular las tensiones internas ni las contradicciones del plan, y evidencia que el gobierno libertario sigue navegando entre el riesgo financiero y la improvisación política, aun con el respaldo de sus aliados históricos.