09/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Argentina pasó así a ser el único país de América con financiación cero para la ciencia. Imagen: Ilustrativa.
En una medida que científicos describen como “suicidio científico”, el Gobierno nacional eliminó definitivamente las convocatorias a los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) 2022 —ya adjudicadas— y cerró la convocatoria 2023, dejando al país como el único de América sin financiamiento para ciencia básica.
La decisión fue tomada por el Comité Directivo de la Agencia I+D+i, que anunció, en reemplazo, dos nuevas líneas de financiamiento orientadas exclusivamente a proyectos aplicables en empresas privadas. Esto deja fuera a la enorme mayoría de las investigaciones argentinas, que requieren más tiempo, etapas de exploración y objetivos no necesariamente ligados al mercado.
Comunicado de la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología
Un reemplazo que excluye a la ciencia
Las nuevas líneas —AIC y STARTUP 2025— financiarán solo proyectos asociados a empresas privadas, en áreas limitadas a agroindustria, energía y minería, o salud. Necesitan resultados implementables en un máximo de 24 meses. Para la comunidad científica, esto destruye la esencia misma de la investigación: la búsqueda de conocimiento, la exploración, la innovación a largo plazo.
Rechazo total del sistema científico
La reacción fue inmediata y transversal. La Red de Autoridades de Institutos de Investigación, integrada por más de 400 responsables de organismos científicos, denunció que el 4 de diciembre quedará marcado como un “día histórico del desmantelamiento científico argentino”. Señalan que esta medida “disfraza un brutal recorte bajo el pretexto de apoyar la ciencia aplicada”.
Referentes de todas las disciplinas y orientaciones políticas coincidieron en la gravedad del impacto:
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Alberto Kornblihtt, reconocido biólogo molecular, advirtió que queda sin financiamiento la investigación fundamental en áreas tan diversas como física cuántica, paleontología, historia, ecología, vivienda, salud y cambio climático.
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Rodrigo Quiroga, investigador del Conicet, fue tajante: “Es una sentencia de muerte para el 90% de la ciencia argentina”.
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Ezequiel Adamovsky, historiador, alertó que no es solo contra las ciencias sociales: “Sin ciencia básica no hay nada que aplicar. Son dos ramas de la misma labor”.
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Fernando Peirano, ex titular de la Agencia I+D+i, calificó la medida como “la ruptura del pacto científico del país”, destruyendo un sistema con décadas de construcción, estándares internacionales y evaluación rigurosa por pares.

Fuente: Grupo EPC
Un colapso silencioso
Los PICT eran la columna vertebral de la investigación argentina: más de 3.200 proyectos evaluados por año, más de 10.000 dictámenes, cientos de grupos de trabajo en universidades, Conicet e institutos provinciales, y miles de jóvenes formándose en doctorados y posdoctorados.
La convocatoria PICT 2022 tenía 1.584 proyectos aprobados, que ahora quedan anulados. La convocatoria 2023, prorrogada durante casi dos años, nunca llegó a cerrarse y ahora desaparece.
Investigadores relatan haber invertido meses en formular proyectos altamente complejos, revisados por colegas nacionales e internacionales. Todo ese trabajo queda descartado.
Éxodo, desfinanciamiento y parálisis
Referentes de distintas áreas explican que:
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El número de becarios cayó a la mitad.
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No hubo ingresos a la carrera de investigador en 2023.
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Laboratorios pequeños y grupos jóvenes quedan sin recursos y sin futuro.
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La emigración de científicos se acelera de forma preocupante.
“Estamos perdiendo una generación entera”, advierte el bioquímico Jorge Geffner. La falta de recursos, sumada a la paralización de becas, contratos y programas, está vaciando el sistema científico y comprometiendo la calidad universitaria.

Fuente: Valeria Levi, vicedecana Exactas/UBA
Una política que frena capacidades estratégicas
Especialistas alertan que, sin investigación básica, tampoco habrá innovación real ni proyectos aplicados. La ciencia que da origen a vacunas, sensores, desarrollos digitales, nuevos materiales o tecnologías energéticas nace de décadas de investigación previa sostenida con fondos públicos.
Sin ese soporte, explican, la Argentina renuncia a producir conocimiento propio y queda reducida a depender de tecnologías importadas.
Una decisión sin precedentes
Para científicos de todas las áreas —incluidos aquellos históricamente distantes de gobiernos anteriores— la medida es:
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técnica y científicamente injustificable,
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ideológica,
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destructiva para el país,
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y absolutamente sin precedentes en la región.
La conclusión es unánime: Argentina se convierte en el único país del continente que abandona el financiamiento estatal para investigación científica básica, un retroceso de décadas que compromete soberanía, desarrollo y futuro.
Con información de El Destape.







