10/12/2025.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.-La CGT se baja y el Gobierno empuja su megapaquete regresivo, el Consejo de Mayo cerró a pura tensión. El Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encabezó la última reunión del Consejo de Mayo junto a Federico Sturzenegger, Alfredo Cornejo, Carolina Losada, Cristian Ritondo, Gerardo Martínez, Martín Rapallini y la secretaria ejecutiva, Cecilia Domínguez. Imagen: Presa Gobierno.
El Gobierno echó el telón del Consejo de Mayo con un show que tuvo de todo: citas provocadoras, reformas polémicas y una CGT que directamente pegó el portazo. Manuel Adorni, desde Casa Rosada, presentó el informe final del espacio que Milei había inaugurado como el “gran acuerdo nacional”… y que terminó convertido en una lista de deseos liberalizados a la velocidad de un rayo.
La jornada arrancó con un detalle digno del realismo mágico: el informe abre con una frase de Jaime Bayly, el showman peruano-estadounidense famoso por decir que Argentina es un “manicomio”. El Gobierno la eligió para “describirnos”. Así, sin filtro.
Mientras Patricia Bullrich y Martín Menem se paseaban por los pasillos rosados armando la “mesa política” sin Milei ni su hermana, los funcionarios limaban los últimos detalles del paquete de reformas laborales, tributarias, penales y educativas. Todo sin mostrar un solo articulado: solo promesas… o amenazas, según a quién se le pregunte.
Cuando llegó la hora de la última reunión, se sentaron todos menos uno: Gerardo Martínez, el hombre de la CGT, plantó bandera y se fue del espacio. En su entorno dijeron: “decidimos retirar a la CGT”. Traducido: no avalan nada de lo que están por mandar al Congreso.
El informe de 68 páginas no decepciona. Habla de “inviolabilidad de la propiedad privada” como si fuera una novedad. Promete indemnizaciones multinivel para expropiaciones, desalojos exprés y un futuro en el que los extranjeros podrán comprar tierras rurales sin límites. Todo muy siglo XIX, pero con marketing.
En materia fiscal, el Gobierno propone una ley que criminaliza el gasto sin partida y prohíbe el déficit “para siempre”. Si una provincia pide plata y tiene números en rojo, que se arregle sola. Y si no cumple, afuera de los ATN. Una verdadera guillotina presupuestaria.
La reforma educativa promete que cada escuela “armará su plan de estudios” y que los padres tomarán el control. Algo así como una educación a la carta, versión Milei. Cornejo y la CGT protestaron, pero sus observaciones no sobrevivieron al PDF final.
La reforma laboral viene con tijera filosa: chau ultractividad, prioridades de convenios revisadas, toque al trabajo agrario y hasta la derogación de la Ley de Teletrabajo. Una poda general.
El capítulo sobre recursos naturales es un canto al extractivismo urgente: el Gobierno dice que hay que explotar ya, porque mañana el litio “puede no valer nada”. Proponen modificar la Ley de Glaciares, aflojar controles forestales y acelerar permisos mineros. Todo bajo el paraguas de “no quedarse atrás”.
Y para cerrar el combo, piden ejecutar tratados internacionales como quien firma un delivery. Especial atención al Tratado de Cooperación en Patentes: una puerta ancha para Estados Unidos, justo antes del pacto comercial que se firmará “en semanas”.
El Consejo de Mayo se despidió así: con la CGT afuera, gobernadores incómodos, reformas sin consenso y un gobierno que avanza igual. Más que un pacto de unidad, un ultimátum.






