10/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: El documento del Consejo de Mayo incluye la reforma de la Ley de Tierras. Imagen: Archivo.
El Consejo de Mayo volvió a mostrar los dientes y el Gobierno ya prepara un combo de reformas que promete polémica: liberar la compra de tierras para privados extranjeros y desarmar las protecciones ambientales del Manejo del Fuego. Todo bajo el mismo argumento de siempre: “atraer inversiones”.
El Ejecutivo enviará los proyectos al Congreso entre extraordinarias y 2026. En los papeles, lo venden como modernización. En la práctica, huele a retroceso de década y entrega del territorio.
Tierras argentinas en venta: vía libre a capitales extranjeros
El Gobierno quiere dinamitar la Ley de Tierras de 2011, la única barrera que impedía que extranjeros compraran más de mil hectáreas productivas.
El Consejo de Mayo lo dice sin sonrojarse: esa ley “obstaculiza la inversión”.
La propuesta libertaria habilita que cualquier privado extranjero pueda adquirir grandes extensiones del país. La única excepción: Estados extranjeros, que requerirán autorización.
Una jugada que abre una puerta peligrosa: concentración, extranjerización y pérdida de control sobre recursos estratégicos.
Manejo del fuego: se eliminan restricciones y se abre la puerta al negocio post-incendio
Otro golpe viene con la derogación de las reformas de 2020 a la Ley de Manejo del Fuego, que impedían cambiar el destino de un campo incendiado por 30 a 60 años.
Esa norma buscaba frenar a los que provocan incendios para especular con los terrenos.
Ahora, el Gobierno dice que proteger el territorio genera una “catástrofe doble” para los productores. En pocas palabras: que un campo se queme no debería impedir hacer negocios.
El retroceso abre la duda inevitable: ¿quién gana con esta reforma? Difícil pensar que sea el ambiente.
Regalías semilleras: otro guiño a las corporaciones
Al final del documento, aparece otro punto caliente: el Gobierno vuelve a impulsar la actualización del régimen de regalías para la industria semillera y la adhesión plena a UPOV-91.
Traducido:
más poder para las empresas biotecnológicas, menos margen para productores pequeños, y un modelo agrícola alineado a los intereses corporativos globales.
El Consejo lo maquilla como “modernización” y “mejora de la competitividad”. Lo real: un sistema que ajusta a los de abajo y beneficia a los gigantes del agronegocio.
Un paquete hecho a medida del capital concentrado
Entre tierras en venta, desregulación del fuego y beneficios a las corporaciones semilleras, el Consejo de Mayo entrega un programa donde el denominador común es claro:
el Estado se retira y el mercado avanza sobre territorio, ambiente y soberanía.







