11/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Marcha contra Milei.
La CGT dejó la diplomacia a un costado y se pintó la cara para la guerra. Este mediodía, en una cumbre cargada de tensiones y discusiones electrificadas, la central obrera decidió lanzar una masiva movilización nacional el 18 de diciembre frente al Congreso para frenar la reforma laboral de Javier Milei.
“Confirmado: marcha el 18. Movilización abierta a toda la sociedad”, respondieron desde la cúpula sindical a El Destape, casi como un desafío directo al Gobierno. La orden es clara: ocupar la calle, presionar al Congreso y activar la Justicia. Tres frentes, una sola misión: voltear la reforma mileísta.
Los dirigentes aseguran que la decisión fue inevitable: “Es una reacción”, advirtieron, y dejaron en claro que no habrá marcha atrás, incluso si el Gobierno demora el envío del proyecto a extraordinarias. La CGT cree que Milei no tiene los votos ni los tiempos para aprobar la Ley en estas semanas. “No va a pasar”, repiten casi como mantra.
Pero puertas adentro, la tensión es real. La cúpula sindical llegó a la reunión entre rosca de palacio y presión de la calle, con el sector combativo exigiendo acción urgente y los más moderados intentando una estrategia parlamentaria más controlada. Aun así, el frente sindical se unificó, empujado por el descontento generalizado que generó el texto oficial.
Horas antes, los triunviros Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, junto a Gerardo Martínez (UOCRA), ya habían tejido un acuerdo férreo con el bloque peronista del Senado. El compromiso fue rotundo: rechazar la reforma laboral sin concesiones. En la mesa estaban José Mayans, Recalde, Alicia Kirchner, Capitanich, Martín Soria, Vanesa Siley y Hugo Yasky, entre otros. Todos coincidieron en lo mismo:
“Las reglas laborales se discuten en paritarias, no por decreto del Presidente”.
Mientras tanto, Milei acelera igual. Con su sello provocador, presentó la “Ley de Modernización Laboral”, un proyecto que, según la CGT, está diseñado para debilitar la estructura sindical, recortar derechos y limitar aportes clave para el sostenimiento de los gremios. El Gobierno busca que ningún descuento sindical se haga sin “consentimiento explícito” del trabajador, un cambio que para los gremios es un golpe directo a su supervivencia económica.
La guerra está declarada. El 18 de diciembre, la calle va a explotar.







