15/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Coimas en ANDIS, Spagnuolo se lava las manos y el expediente entra en zona de fuego.
Diego Spagnuolo eligió el manual más viejo de la política en problemas: negar todo y señalar a otro. El extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad presentó un descargo que en tribunales ya describen sin vueltas como “infantil”, una jugada torpe que no aclaró nada y tensionó aún más una causa que huele a corrupción estructural.
El exfuncionario —y exabogado personal de Javier Milei— intentó despegarse del presunto esquema de sobreprecios y retornos que el fiscal Franco Picardi investiga desde 2024. Su argumento: que por el “diseño institucional” de ANDIS no tenía forma de intervenir. Traducción judicial: yo no fui.
Pero el descargo tuvo un destinatario evidente. Sin nombrarlo, Spagnuolo le cargó el muerto a Daniel Garbellini, exdirector de Acceso a los Servicios de Salud y uno de los principales imputados. En su entorno no se lo dejaron pasar: “Es un nene echándole la culpa a otro”, dispararon, sin disimular el enojo.
La interna entre imputados estalló justo cuando la causa entra en fase decisiva. Picardi ya describió un entramado donde las compulsas de precios para medicamentos e insumos destinados a personas con discapacidad habrían sido manipuladas a gusto y conveniencia, con droguerías “amigas” y licitaciones a medida.
Según la investigación, Garbellini ejecutaba órdenes que bajaban desde arriba. El fiscal lo vincula con jefes paraestatales que decidían quién cobraba, quién entraba al sistema y quién quedaba afuera. Uno de los imputados, Roger Grant, fue directo: “Era siempre Garbellini el que decidía a quién invitar”.
Garbellini, por ahora, eligió callar. Se negó a declarar y avisó que no hablará hasta ver toda la causa. Mientras tanto, su defensa prepara un descargo que podría detonar una nueva ronda de acusaciones cruzadas.
La semana próxima habrá más nombres sentados frente al juez: directivos, operadores y personas clave en el presunto movimiento de dinero. Entre ellos, figuras vinculadas a traslados de fondos, contactos judiciales y dólares en efectivo. Incluso aparece una frase que ya recorre los pasillos: “karinear” comisiones.
En ANDIS, el escándalo ya no es solo por las coimas. Es por el cinismo: mientras se repartían retornos, el negocio se hacía con medicamentos para personas con discapacidad. Y ahora, con los descargos sobre la mesa, el expediente entró en su momento más peligroso: cuando todos empiezan a salvarse solos.







