ATAQUE MAFIOSO CONTRA LA CGT

15/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: A horas de la marcha a Plaza de Mayo, el ataque mafioso al gremio del Vidrio, destrozaron la sede del triunviro de la CGT Cristian Jerónimo. Cristian Gerónimo, dirigente de la CGT. Imagen. Archivo.
En la antesala de la gran movilización obrera a Plaza de Mayo y en pleno debate por la reforma laboral del Gobierno, un ataque de extrema gravedad sacudió al movimiento sindical. En la madrugada del domingo, un grupo de personas encapuchadas irrumpió en la sede del Sindicato del Vidrio (SEIVARA) y arrasó con las oficinas, en un hecho que huele a mensaje político y operación de amedrentamiento.

El gremio es conducido por Cristian Jerónimo, uno de los secretarios generales de la CGT y una de las voces más firmes contra la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo. No fue un robo común: no se llevaron nada. Rompieron cámaras, forzaron accesos desde un edificio lindero, ingresaron por la terraza y destruyeron selectivamente la oficina del dirigente. Demasiada precisión para el delito al voleo.

El ataque ocurrió en la sede ubicada en avenida Juan de Garay 371, en la Ciudad de Buenos Aires, a solo tres días de la marcha del 18. Para la CGT y el gremio, la coincidencia no es casual: es un acto de intimidación en un clima político enrarecido, donde el Gobierno empuja una reforma laboral rechazada “en todos sus puntos” por el movimiento obrero.

“Resulta ingenuo creer que se trata de un simple delito policial”, advirtió la CGT en un comunicado durísimo. La central sindical habló de “mensajes de odio y antidemocráticos” y remarcó que el ataque apunta a disciplinar al conjunto de los trabajadores, no solo a un dirigente.

Jerónimo, de 41 años y el secretario general más joven del triunvirato cegetista, fue cauto pero firme. Reclamó una investigación urgente y a fondo, confirmó que las cámaras fueron arrancadas y sostuvo que el hecho “no modifica el rumbo del movimiento obrero”. Al contrario: refuerza el plan de lucha.

“Somos respetuosos de la Justicia y confiamos en que se esclarecerá lo ocurrido”, afirmó el dirigente, al tiempo que subrayó lo evidente: el momento elegido para el ataque es totalmente sospechoso. La causa quedó en manos de la fiscalía de turno, que deberá determinar responsabilidades y motivaciones.

En un país con memoria, atacar un sindicato no es un dato menor. Menos aún cuando ocurre en vísperas de una movilización masiva y en medio de una pulseada por derechos laborales. La violencia política no puede naturalizarse: no es protesta, no es opinión, no es debate. Es intimidación. Y como tal, debe ser investigada, esclarecida y condenada.

Desde la CGT lo dejaron claro: no habrá marcha atrás. El ataque no silenció a nadie. Encendió todas las alarmas.

Con información de Tiempo Argentino.