EMPRESARIOS: Modelo Milei nos empuja al abismo

16/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Empresarios al borde del colapso, la apertura de Milei arrasa con la industria. Orlando Canido Orlando Canido, dueño de Manaos. Imagen: Web.
La escena es cada vez más repetida y más alarmante: fábricas que cierran, ventas desplomadas y empresarios admitiendo en público que el modelo no funciona. En plena era Milei, referentes de sectores clave de la economía salieron a ponerle palabras a una crisis que ya no se puede disimular: la apertura importadora y la caída brutal del consumo están destruyendo la industria nacional.

El diagnóstico fue unánime y demoledor en La Fábrica Podcast, un stream de jóvenes industriales donde hablaron sin filtro Orlando Canido (Manaos), Vito Contessi (Astillero Contessi y ex Marechiare), Gustavo Menayad (Grupo Portland) y Martín Cabrales. Todos coincidieron en lo mismo: con este esquema, producir en Argentina es inviable.

“Así no se puede competir”

Orlando Canido, dueño de Manaos, fue directo al hueso:

“La apertura no es progreso. Con la cantidad de impuestos que pagamos, ¿cómo competís? Ganamos dos pesos con cincuenta y encima una gaseosa es más barata en Brasil que acá”.

Desde su planta en José León Suárez, en pleno Conurbano, Canido lanzó una advertencia que sonó a alarma social:

“El Conurbano anda mal, muy mal. A tres semanas de las Fiestas hay run run. Antes apagaban incendios con planes, ahora no hay nada. Si no hay industria, no hay trabajo genuino”.

El fantasma de los ’90 vuelve a caminar

Canido también trazó un paralelismo inquietante con el menemismo:

“En un par de años destruyeron lo que llevó 50 años construir”.

Recordó fábricas textiles gigantes convertidas hoy en supermercados y canchas de fútbol, miles de empleos evaporados y una industria barrida por productos importados a precios irrisorios.

“Eso no se recupera más. Quedaron pueblos fantasma”.

Peleas, grietas y una verdad incómoda

Martín Cabrales defendió a Carlos Menem y lo llamó “el mejor presidente”, lo que desató cruces inmediatos. Canido respondió sin vueltas:

“Menem no fue ningún patriota. En el interior dejó cientos de pueblos fantasmas”.

Incluso Cabrales terminó admitiendo lo evidente:

“El importado te roba mercado. No sé cuántas pymes van a llegar vivas a la reforma. Sin crédito, no hay salida”.

El atún chino, Shein y la tormenta perfecta

Gustavo Menayad, del Grupo Portland, sumó otro frente crítico:

“¿Por qué dejan entrar plataformas como Shein sin control? Alemania está en recesión, Europa se protege y nosotros abrimos todo”.

Desde la construcción, explicó que hace años producen para gente que ya no puede comprar viviendas.

Vito Contessi aportó uno de los testimonios más crudos. Confirmó el cierre de Marechiare, su fábrica de conservas:

“Era un producto de primera. Vendía bien. Pero no pudimos competir con latas importadas y con atún extranjero más barato que nuestra caballa”.

En Mar del Plata, donde en los años ’40 había 35 conserveras, hoy quedan apenas cuatro.

La industria grita, el Gobierno no escucha

Otros empresarios ya habían levantado la voz. Claudio Drescher (Jazmín Chebar, Caro Cuore) fue lapidario:

“Le estamos dando de comer a los chinos mientras acá hay desempleo”.

Marcelo Poj, CEO de Simmons, dejó una frase que resume todo:

“El consumidor también es empleado. Importar puede ser más barato, pero cerrar fábricas sale muchísimo más caro”.

Hoy, incluso Paolo Rocca, dueño de Techint, advierte sobre la caída de la actividad. La señal es clara: el problema ya no es ideológico, es real.

Conclusión brutal

Mientras el Gobierno celebra la apertura, la industria se desangra. Cierran fábricas, se pierden empleos y hasta los empresarios que supieron adaptarse al mercado advierten que así no se puede seguir.

La pregunta ya no es si el modelo genera ganadores y perdedores.
La pregunta es: ¿cuántas empresas más van a caer antes de que alguien frene?