17/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei en Wall Street. Imagen: Web.
Mientras concentra esfuerzos en cerrar reformas clave durante las sesiones extraordinarias del Congreso, el gobierno de Javier Milei avanza en silencio con un plan paralelo: la segunda etapa de privatizaciones y concesiones de activos estatales estratégicos. Entre ellas aparece una de las “joyas de la abuela”: el Correo Argentino, que seguirá siendo formalmente estatal, pero pasará a ser explotado por capitales privados.
Según confirmaron fuentes oficiales, el Ejecutivo apunta a lanzar el proceso licitatorio en marzo de 2026, bajo un esquema similar al anunciado recientemente para Tecnópolis. La decisión responde tanto al dogma libertario de achicamiento del Estado como a una necesidad cada vez más apremiante de conseguir dólares frescos para sostener el programa económico.
Aunque en un principio se barajó la privatización total, esa opción quedó descartada por la falta de respaldo legislativo. En su lugar, el Gobierno se recuesta sobre el decreto firmado en 2004 por Néstor Kirchner, que permitió rescindir la concesión del Correo al grupo SOCMA de la familia Macri y devolvió la explotación al Estado, con la promesa —nunca cumplida— de un nuevo llamado a licitación.
Más de veinte años después, la administración libertaria planea reutilizar ese mismo marco jurídico. El análisis legal está a cargo de la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy, y del titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, Diego Chaher.
Desguace previo y “saneamiento” contable
El camino hacia la concesión comenzó hace meses con una medida clave: el cierre de más de 900 sucursales del Correo en todo el país, muchas de ellas en localidades pequeñas donde el servicio postal cumple un rol social esencial. La decisión implicó miles de despidos y profundizó el deterioro del empleo estatal.
Luego, los equipos técnicos se enfocaron en auditar y “sanear” las cuentas de la empresa. Desde despachos oficiales aseguran que el Correo alcanzó el “break even”, un estado de equilibrio financiero que, según explican, vuelve al negocio más atractivo para los futuros concesionarios.
El objetivo final es claro: desprenderse de activos estatales para obtener divisas que permitan sostener el esquema cambiario y contener la inflación. No es casual que esta avanzada coincida con la reciente modificación del régimen de bandas cambiarias anunciada por el Banco Central, una señal más de la fragilidad del plan económico y de las exigencias persistentes del FMI para reforzar reservas.
OCA, Scatturice y las sospechas en el Círculo Rojo
En paralelo al armado de la licitación, una operación privada encendió alarmas en sectores del empresariado: la compra de OCA, la principal empresa postal privada del país, por parte del fondo estadounidense COC Global Enterprise, propiedad del empresario Leonardo Scatturice.
Scatturice, lobbista argentino radicado en Estados Unidos, mantiene una relación estrecha con Santiago Caputo, asesor clave del presidente Milei y figura central en el entramado de poder libertario. Además de OCA, el empresario controla Flybondi y busca integrar servicios logísticos y postales en un modelo de negocios de gran escala.
El holding de Scatturice incluye a Tactic Global, firma contratada este año por la SIDE como intermediaria en temas de inteligencia con Estados Unidos. Uno de sus directivos es Barry Bennet, un lobbista con llegada al entorno de Donald Trump y visitante frecuente de la Argentina, con acceso directo al despacho de Caputo.
Esta red de vínculos despierta sospechas sobre el futuro del Correo Argentino. En el Círculo Rojo crece la especulación de que la concesión podría quedar en manos de empresarios cercanos a Scatturice, consolidando un virtual monopolio del negocio postal, históricamente uno de los más rentables del país.
Desde el Gobierno niegan cualquier tipo de favoritismo y aseguran que el proceso será “transparente y competitivo”. Incluso deslizan que la empresa podría quedar en manos extranjeras. Sin embargo, en la Argentina de las privatizaciones selectivas, las coincidencias rara vez pasan desapercibidas.








