ECONOMÍA: El consumo se desploma y prende alarmas, noviembre cerró con otra caída y el “rebote” se agotó

18/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Miles de negocios cierran por la crisis generada por el gobierno de Javier Milei. Imagen: Web.
El gasto de los hogares bajó 1,1% y ya acumula cinco meses en rojo. El ajuste pega de lleno en la mesa, el ocio y los bienes básicos.

El consumo privado volvió a caer en noviembre y dejó al desnudo una realidad que el relato oficial intenta tapar: la demanda interna está exhausta. Según el Indicador de Consumo Privado de la Universidad de Palermo (ICP-UP), el gasto de los hogares se contrajo 1,1% mensual, encadenó su segunda baja consecutiva y sumó cinco meses negativos en lo que va del año. Lejos de un bache pasajero, el dato confirma un estancamiento persistente que se arrastra desde mediados de 2025.

El indicador no mide un rubro aislado: incluye desde alimentos y servicios públicos hasta transporte, vestimenta, educación, recreación y restaurantes. En todos los frentes, la billetera cruje. Incluso el leve dato interanual positivo (+1,9% frente a noviembre de 2024) es engañoso: se apoya en una base de comparación muy baja y marca el crecimiento más flojo del año. El informe es contundente: “el rebote se agotó”. Desde julio, salvo un respiro puntual en septiembre, el consumo no logra despegar.

Señales de alarma que ya no se pueden esconder

Hay termómetros que no mienten. La recaudación del IVA ajustada por inflación cayó 5,4% interanual en noviembre, la primera contracción del año tras meses de desaceleración. Es consumo masivo puro, sin maquillaje. El crédito al consumo todavía crece, pero cada vez menos: ya no alcanza para tapar el agujero que deja la pérdida de poder adquisitivo.

El freno también se siente en los bienes durables. El patentamiento de autos apenas creció 2,6% interanual, muy lejos del envión de meses anteriores, y las motos directamente se desplomaron 10,7%. El mercado inmobiliario muestra señales tempranas de cansancio: las escrituras en CABA subieron 17,2% interanual, pero a un ritmo menor, anticipando menos aire hacia adelante.

Ajuste en la mesa y en la calle

En el consumo cotidiano, el patrón se repite: menos impulso, más recorte. Las ventas de combustibles crecieron apenas 1,7% interanual, desacelerando fuerte. La carne vacuna cayó 5,1% y acumula cuatro meses de bajas, un dato que habla de ajuste directo en la mesa. La carne aviar, en cambio, subió 11,7%: no por bonanza, sino porque es el reemplazo más barato.

El golpe es todavía más duro en el ocio y el consumo no esencial. Los restaurantes tradicionales de CABA cayeron 4% interanual y llevan cinco meses planchados. Cine, turismo interno y patios de comida apenas insinúan mejoras que no se sostienen. En indumentaria, calzado y accesorios, las ventas ya suman cinco meses consecutivos de caída real. La excepción —jugueterías— responde a factores estacionales, no a una recuperación genuina.

Hogares al límite

Los datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares actualizados a noviembre son elocuentes: los rubros básicos se comen cada vez más del presupuesto, en todos los niveles de ingreso. En hogares unipersonales, más del 20% se va en vivienda y servicios; en familias, el 25,1% se destina a alimentos y bebidas. El transporte se lleva otra porción clave. Queda poco y nada para elegir: el consumo discrecional es el primer sacrificado.

El mensaje es claro y preocupante: la economía se enfría desde abajo. Sin salarios que alcancen, con crédito que ya no estira y con un ajuste que se siente en cada compra, el consumo entra en una fase de agotamiento peligroso. Noviembre no fue una excepción: fue otra confirmación de que la recuperación prometida no llegó.