18/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Alejandro Tamer, subsecretario de Desregulación del gobierno de Javier Milei. Imagen: Web.
El ajuste libertario no solo se mide en despidos y licuación de salarios: también baja a los pasillos del Estado en forma de amedrentamiento y persecución. Así lo denuncian trabajadores de ANSES, que apuntaron contra Alejandro Tamer, subsecretario de Desregulación del gobierno de Javier Milei, hombre de extrema confianza de Federico Sturzenegger y dirigente de San Lorenzo de Almagro.
Según los gremios, Tamer actúa como brazo ejecutor del recorte, irrumpiendo en oficinas públicas sin autorización, filmando a trabajadores mientras atienden al público y ejerciendo un trato intimidante y despreciativo. El episodio que desató la denuncia ocurrió en la UDAI San Martín, donde el funcionario apareció sin aviso previo, cámara en mano, como si se tratara de una razzia empresarial y no de una dependencia estatal.
La Asociación del Personal de los Organismos de Previsión Social (APOPS) fue contundente: acusó a Tamer de hostigamiento, destrato y persecución laboral, y anunció acciones gremiales y legales. “Ingresó sin justificación ni autorización, grabó a trabajadores y mantuvo una actitud altanera”, denunciaron en un comunicado que expuso el clima de miedo que se vive en las oficinas públicas bajo la lógica de la motosierra.
Aunque ANSES depende formalmente del Ministerio de Capital Humano, puertas adentro nadie duda de quién lo respalda. “No tiene autoridad sobre el organismo, pero actúa con la bendición de Sturzenegger”, confió una fuente del sistema previsional. El trasfondo no es menor: se trata de la feroz interna dentro del Gobierno, donde el ex presidente del Banco Central busca recuperar poder frente al ministro de Economía, Luis Caputo.
Envalentonado por el aval presidencial y el empuje de la reforma laboral, Tamer se mueve como patrón de estancia. No suele actuar solo: lo acompaña Valentín Spialtini, director nacional de Racionalización del Estado, otro nombre asociado al achique brutal del sector público. Auditorías paralelas, cámaras encendidas y presión constante parecen ser el nuevo manual de gestión.
No es la primera vez que Tamer queda en el centro de la polémica. Socio fundador de Despegar, defensor del desembarco de las sociedades anónimas deportivas, y protagonista del caos institucional en San Lorenzo, su figura genera rechazo tanto en el Estado como en el club. En el Ciclón, fue señalado como un “topo” del modelo privatizador y terminó enfrentado a socios e hinchas, que incluso llegaron a impedirle el ingreso a la Ciudad Deportiva.
Sturzenegger, lejos de disimular, ya había celebrado públicamente los despidos masivos y agradecido a los funcionarios que “arman y desarman organigramas” para achicar el Estado. En esa lista figuraba Tamer, junto a otros nombres del núcleo duro del ajuste.
Hoy, el rechazo es transversal: no lo quieren los trabajadores ni los hinchas. Un récord difícil de lograr, incluso en tiempos de bronca social. Mientras el Gobierno habla de eficiencia y modernización, las denuncias exponen el otro lado del modelo: miedo, persecución y desprecio por quienes sostienen el Estado todos los días.







