05/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Un policía de Mendoza fue detenido. Imagen: Agencia NA.
La madrugada terminó en tragedia en Guaymallén. Cynthia Landi, una mujer ajena a cualquier pelea, murió por un disparo que la alcanzó cuando quedó atrapada en una balacera salvaje a la salida de un boliche. Hoy, la causa suma un dato que agrava el cuadro: uno de los detenidos es un policía de Mendoza.
El episodio ocurrió frente al boliche Queen Disco, donde una discusión entre cuidacoches y asistentes escaló sin control. La negativa a pagar por el “cuidado” de los autos derivó en golpes, corridas y amenazas. Cuando la violencia explotó, algunos de los involucrados buscaron refugio en la casa de Landi. No alcanzó.
Minutos después, un Volkswagen Gol Trend blanco pasó por el frente de la vivienda y desde el interior del vehículo se efectuaron al menos cinco disparos. Uno de ellos impactó en la axila de Cynthia. La mujer fue trasladada de urgencia al Hospital Central, pero murió en el camino.
Las cámaras de seguridad fueron clave para reconstruir la fuga por la calle 25 de Mayo y para identificar a los ocupantes del auto. Así, los investigadores determinaron que uno de ellos pertenece a la fuerza policial, lo que derivó en su inmediata detención.
Las pericias balísticas indicaron que el proyectil era calibre .380, no correspondiente a un arma reglamentaria. Aun así, la Justicia intenta establecer si el efectivo disparó con un arma secundaria que llevaba consigo.
Más allá de las responsabilidades penales que se definan, el hecho deja una herida profunda: una mujer murió por una violencia absurda, desatada y evitable. Y cuando un integrante de las fuerzas de seguridad aparece vinculado a una balacera mortal, la gravedad es doble. No solo por la pérdida irreparable, sino porque quienes deben cuidar a la sociedad están obligados, más que nadie, a no cruzar jamás ese límite.







