16/01/2026.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Foto portada: Javier Milei junto al creador de $LIBRA, Hayden Davis, ambos implicados en la causa, solo uno de ellos investigado por la Justicia. Imagen: Archivo.
Entre el desastre financiero, los millones en pérdidas y la foto de Milei con el cripto-magnate, ahora la Cámara Federal pone más presión… aunque el escándalo sigue sin respuestas claras.
La causa $LIBRA, el mega-escándalo judicial que tiene en el centro al presidente Javier Milei y a los traficantes de criptomonedas, dio ayer un nuevo giro que pone más leña al fuego: la Cámara Federal ordenó subir el valor de los embargos a los imputados y acelerar la investigación para poner contra las cuerdas a todos los involucrados.
A casi un año de iniciado el expediente que investiga la caída de la cripto $LIBRA —promocionada a bombo y platillo por el propio Presidente y luego desplomada dejando pérdidas de inversores por millones— los jueces de la Sala I decidieron que los montos actuales de las medidas cautelares eran risibles frente al tamaño del desastre. Por eso instaron al juez Marcelo Martínez De Giorgi a incrementar sustancialmente los embargos, que hasta ahora eran casi simbólicos en comparación con las millonarias pérdidas denunciadas por las víctimas.
La orden no es cualquier cosa: se trata de un empujón directo de la Cámara para que el proceso deje de ser una jirafa burocrática y empiece a parecerse a una causa con dientes. A los imputados —entre ellos el cerebro de $LIBRA, Hayden Mark Davis, y varios empresarios locales— se les empezó a fijar una cifra de embargo mucho más acorde con la responsabilidad que se les atribuye. La idea del tribunal es que el valor de las medidas responda de verdad al daño patrimonial que señalan las querellas, no a un número de juguete.
Este movimiento ocurre justo cuando nuevas querellas se suman al expediente reclamando cifras que rozarían los dos millones de dólares en perjuicios —una cifra que hace ver al embargo anterior como una broma judicial.
Hasta ahora, la investigación venía empantanada en formalismos y recursos, con medidas cautelares que más parecían escenografía que verdaderos frenos a la fuga de capitales. Con la orden de la Cámara, el corazón del caso $LIBRA vuelve a latir con más fuerza, aunque todavía sin una señal clara de imputaciones firmes ni indagatorias.
En el medio, el público sigue viendo cómo se mezclan la política, los negocios cripto y la justicia: una foto del Presidente junto a Davis forma parte del imaginario del caso, mientras la causa sigue acumulando capítulos judiciales que cada vez parecen más un thriller que un expediente común.
Conclusión: la Cámara Federal despeja la modorra del expediente y manda a subir la apuesta. ¿Servirá para que el caso $LIBRA deje de ser un sainete y comience a tener consecuencias reales para los involucrados? Eso lo dirá la próxima escena de este cripto-drama judicial.






