EEUU: AMENAZA CON EL EJÉRCITO EN LAS CALLES

16/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Trump, cada vez más errático en sus políticas amenaza con sacar al ejército a las calles. En  el país de la «Libertad» solo existe represión y muerte. Imagen: Web
En medio de una escalada violenta en Minnesota, el expresidente juega a la Carta Militar: “Si no controlan a los agitadores, decreto Ley de Insurrección y largo a los soldados”. Guerra civil light o intento de disciplinamiento interno, la bomba ya está tirada.

Donald Trump volvió a encender la mecha de la tensión política y social en Estados Unidos con una amenaza que muchos consideraban imposible en pleno siglo XXI: invocar la infame Ley de Insurrección para desplegar militares en las calles de Minneapolis y Minnesota con el objetivo de reprimir protestas contra agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

La advertencia explosiva llega después de días de manifestaciones encendidas por la política anti-inmigratoria de Trump, tras la muerte de una mujer estadounidense por disparos de un agente del ICE y el posterior tiroteo de un inmigrante venezolano que fue herido por la fuerza federal en un operativo. La respuesta popular ha sido masiva, con protestas que se enfrentan a gases lacrimógenos, fotogramas de represión callejera y una ciudad que hierve en indignación.

Si los políticos corruptos de Minnesota no obedecen la ley y no detienen a los agitadores e insurrectos que atacan a los patriotas del ICE… instauraré la Ley de Insurrección y pondré fin rápidamente a esta farsa en ese Estado que alguna vez fue grande”, escribió Trump en su plataforma Truth Social, en un mensaje que mezcla lenguaje bélico con desafío directo a las autoridades locales.

La Ley de Insurrección, una reliquia de 1807 que rara vez se usa, autoriza al presidente a desplegar tropas y federalizar la Guardia Nacional en territorio estadounidense para “poner orden” cuando considera que hay rebelión o insurrección civil —en este caso, contra la política de control migratorio que él mismo impulsó.

Minnesota, gobernado por demócratas y con autoridades locales que rechazan la medida con vehemencia, se convirtió en el epicentro de un choque federal-estatal que podría sentar precedentes peligrosos: desde enfrentamientos en las calles hasta choques institucionales en tribunales si la Casa Blanca intenta avanzar con su plan militarizador.

La amenaza resuena más allá de Minneapolis: es un Trump que vuelve a colocar la fuerza y el uso del ejército como herramienta política interna, en un país donde las tensiones raciales, migratorias y sociales están más polarizadas que nunca. Y todo, mientras la sangre —literal y figurada— todavía no se ha secado en las calles de Minnesota.

Conclusión: Trump no solo quiere controlar las protestas: quiere demostrar que tiene el poder de militarizar ciudades enteras si así lo decide. El mensaje es duro, directo —y a la vez un terremoto político con efectos impredecibles.