SE ESCAPA LA TORTUGA INFLACIONARIA

19/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: El  relato oficial choca con la realidad de los precios y la inflación vuelve a tambalear al gobierno sin ideas de Milei. Milei y el BCRA vienen corriendo el arco del objetivo inflacionario.  Imagen: Sandra Cartasso.
La tan proclamada “tortuga inflacionaria” de la gestión de Javier Milei se ha convertido en una fábula imposible de sostener frente a la dinámica real de los precios, que no muestra tregua desde mayo pasado. El concepto, instalado por el oficialismo como símbolo de éxito en su estrategia económica, ahora se escapa de las manos del Gobierno ante la persistencia de subas mensuales que no dan descanso al bolsillo de los argentinos.

Lejos de un frenazo sostenido, la inflación mensual no deja de crecer, lo que pone en evidencia las contradicciones de la teoría monetarista aplicada por el Poder Ejecutivo y el Banco Central. La narrativa de que la inflación está bajo control choca de frente con la realidad cotidiana de los precios de los alimentos, los servicios y los productos esenciales, que mantienen una presión constante sobre los ingresos populares.

Mientras desde el Gobierno celebran tendencias interanuales más bajas que en años anteriores y pronostican escenarios optimistas para 2026, la evolución mensual de los precios amenaza con desbordar esas proyecciones. Los datos conocidos muestran que diciembre de 2025 registró un incremento de precios elevado, y los analistas advierten que la desaceleración será más lenta de lo esperado, lo que pone en duda el discurso oficial de que la inflación está “bajo control”.

La crítica no es solamente académica: las contradicciones entre las promesas de estabilidad y la realidad de aumentos continuos profundizan la sensación de desgaste social. Sectores populares, jubilados y trabajadores ven cómo sus ingresos siguen perdiendo capacidad de compra frente a una inflación que, pese a haber dejado de escalar a tasas extremas, no cede de manera significativa en lo mensual.

La metáfora de la “tortuga” que debería avanzar lenta pero segura se ha invertido: hoy la tortuga parece haberse escapado de su jaula narrativa, dejando expuesta la fragilidad de un plan económico que promete ecuaciones virtuosas mientras los precios continúan trepando y las expectativas populares se desgastan.

En ese choque entre relato y cifras efectivas, la percepción social se endurece, y cada nuevo dato inflacionario se transforma en un recordatorio de que la economía argentina todavía no ha logrado domar una de sus principales pesadillas cotidianas.