JESÚS MARÍA: El show de Milei entre cámaras y aplausos alquilados

19/01/2026.- Salta al Instante.- Por Cabecita Negra.- Foto portada: Milei en Jesús María junto a Martín Menem. Imagen: Giuliana Brarda/El Doce.

El Presidente llegó entrada la noche al anfiteatro José Hernández, se sacó fotos, agradeció al público cordobés por “haberlo ayudado a ser presidente” y hasta cantó junto a El Chaqueño Palavecino en un gesto que muchos calificaron más apto para un show de variedades que para un líder de gobierno. Pero lejos de ser un baño de masas espontáneo, el acto tuvo más de operación de comunicación que de respaldo genuino. La multitud asistente —aunque numerosa por tratarse del festival tradicional que suele colmar el predio cada año— no se traduce automáticamente en adhesión política: muchos estaban allí por la música, no por la figura presidencial.

Desde hace tiempo, entre sectores de la oposición circula la crítica de que el Gobierno recurre a maniobras de movilización y promoción para inflar apariencias de apoyo popular, incluyendo prácticas que algunos denuncian como acarreo de simpatizantes para llenar espacios en eventos políticos o comunicacionales. Esa táctica, ya observada en actos anteriores donde militantes habrían sido prometidos pagos para asistir —y luego reclamaron no haber recibido lo acordado— alimenta la percepción de artificialidad en las concentraciones pro oficialismo.

La necesidad de montar un gran show en Córdoba no es casual. Milei llega a este tramo de su gestión con críticas crecientes por el impacto social de sus políticas de ajuste y con sectores populares cada vez más distantes de la Casa Rosada. Movilizaciones sindicales y sociales, impulsadas por reclamos contra la austeridad y el deterioro del poder adquisitivo, han marcado el pulso opositor en todo el país.

La elección de Jesús María, un festival tradicional y masivo, buscaba contrarrestar esa narrativa con una imagen de conexión popular. Pero la escena —un presidente entonando un tema folclórico para un público que no necesariamente lo eligió allí— sirvió más para subrayar la distancia entre el relato oficial y la realidad social.

Más allá de los aplausos puntuales y las fotos en redes, la “ovación” fue construida con más estrategia que espontaneidad, y la jornada terminó dejando un sabor a opereta política antes que a verdadero fervor ciudadano.