25/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Alquileres en Salta Imagen: Web.
En una escena que parece salida de una novela del mercado financiero argentino, el dólar —ese billete que gobierna las expectativas, obsesiona a productores y tira del precio de todo— frenó su caída que venía causando furor hace días, aunque el impacto real en los precios y en el bolsillo de la gente todavía no aparece por ningún lado, y mientras tanto, el sector inmobiliario en Salta se sacude, reacomoda valores y ya se habla de nuevos movimientos en las operaciones de compra-venta.
Según muestran las últimas cotizaciones, el dólar oficial captó múltiples jornadas a la baja alcanzando niveles que no veíamos desde octubre pasado, con segmentos financieros y alternativos también perdiendo terreno en el mercado cambiario local. La caída —que varios operadores empezaron a llamar “el derrumbe” del tipo de cambio— incluso llevó al billete minorista a ubicarse por debajo de los $1.400, niveles que habían sido casi impensables meses atrás sin intervenciones intensas del Banco Central.
Sin embargo, la paradoja es flagrante: el derrumbe de la divisa no se traduce en una baja abrupta de precios de bienes durables y servicios, y el mercado más emblemático de esta contradicción es el inmobiliario salteño, donde propiedades que hace semanas valían **millones de pesos siguen manteniendo valores firmes, con pronósticos que incluso articularían alzas en algunos segmentos. Sí: mientras el dólar baja, los departamentos y casas no ceden… y algunos actores empiezan incluso a remarcar hacia arriba ante la idea de que el “piso cambiario” podría ser efímero.
¿POR QUÉ NO SE MUEVEN LOS PRECIOS? EL DILEMA ARGENTINO SIN FIN
La historia no es nueva: el billete estadounidense viene encadenando altibajos, y aunque algunos días baja —generando expectativas de alivio— los precios en pesos de la economía real parecen ignorarlo olímpicamente. Esto, para muchos economistas y consultores, se debe a que el mercado local hace cuentas con expectativas futuras y no con cotizaciones puntuales. En otras palabras: bajó hoy pero nadie cree que vaya a quedarse allí, y eso se traduce en precios que resisten cualquier sacudón cambiario.
De hecho, analistas ya recuerdan que en otros momentos de tensiones cambiarias, cuando el dólar retrocedía —por estrategias de bancas financieras o compra de reservas del BCRA— los precios de bienes como inmuebles o materias primas siguieron firmes, incluso disparando la inflación real en pesos. La historia económica argentina está repleta de curvas similares, donde los precios no esperan al dólar oficial sino que se adelantan a las expectativas de depreciación.
SALTA: EL MERCADO INMOBILIARIO NO SE DA CUENTA DE LA CAÍDA CAMBIARIA
En Salta, operadores del mercado inmobiliario ya sienten que el derrumbe del dólar no quita presión a los valores de los alquileres ni de las ventas de departamentos y casas. Por el contrario, se percibe que el segmento de mayor demanda, especialmente el de propiedades usadas y de inversión, sigue dando señales de alza. Compradores tradicionales —y algunos que miran la divisa como referencia— siguen escudándose en ladrillos como protección de valor, aún con el dólar en retroceso o moviéndose con altibajos.
Es decir: los precios en pesos para el mercado inmobiliario local están encorsetados en una lógica de expectativas, de postura defensiva y de desconfianza profunda en cualquier baja cambiaria. El dólar puede bajar, pero el mercado no apuesta a que esa baja sea sostenible: y entonces el inmueble se mantiene como refugio de valor, empujando al alza los precios incluso cuando el billete verde flirtea con mínimos.
LA CAÍDA DEL DÓLAR… PERO ¿QUIÉN LO CREE?
La caída del dólar de las últimas jornadas —aunque con rebotes hacia arriba como en algunos segmentos— está lejos de ser interpretada como una señal de estabilidad real. Hoy, incluso si el tipo de cambio toca mínimos recientes y opera por debajo de $1.400 en algunos mercados, el mercado financiero y real sigue atento a cualquier sobresalto que lo reactive de nuevo hacia arriba.
Y mientras tanto, no solo en Salta sino en todo el país, los precios no bajan: desde los inmuebles hasta bienes durables esenciales, la corrección en dólares no se traslada a la economía diaria, alimentando la sensación de que en Argentina el precio se atornilla, no se desploma.
En definitiva: el dólar puede caer, frenarse o incluso desplomarse, pero aquí los precios —empotrados por expectativas futuras, historia de volatilidad y defensas de valor— se mantienen firmes… y algunos segmentos ya están pronosticando aumentos antes que caídas de lista.







