06/03/2026.- Salta al Instante.- Por Gaby Pachteng.- Foto portada: Milei con los gobernadores. Imagen: Web.
Todas las provincias del país perdieron empresas entre 2023 y noviembre del año pasado, según un estudio de la consultora Equilibra elaborado a partir de datos oficiales. La única excepción fue Neuquén, que empujada por el boom de Vaca Muerta y del sector hidrocarburífero logró aumentar 1,8 por ciento la cantidad de firmas. En paralelo con ese retroceso del tejido productivo, también se desplomó el empleo privado formal en casi todo el territorio nacional, con caídas particularmente fuertes en provincias del norte y del sur.
Ese escenario dibuja un país cada vez más dependiente de actividades extractivas, mientras las economías regionales empiezan a sentir el impacto. El mismo modelo económico que muchos gobernadores respaldan a través de sus legisladores en el Congreso es el que, al mismo tiempo, empuja a varias provincias hacia un escenario cada vez más delicado, con protestas sociales que comienzan a multiplicarse.
El mapa productivo aparece teñido de rojo: las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires registran pérdida de empresas. La única “isla” en ese panorama es Neuquén. En el norte del país se registraron los golpes más fuertes: Misiones perdió 10,3 por ciento de sus empresas, La Rioja cayó 9,6 por ciento y Chaco retrocedió 9,2 por ciento. En la región central —tradicionalmente industrial— Córdoba perdió 7,4 por ciento, Santa Fe registró una caída del 5 por ciento y la provincia de Buenos Aires bajó 3,8 por ciento. Un paisaje que contrasta con el relato optimista que buscó mostrar el presidente Javier Milei durante su mensaje de apertura de sesiones en el Congreso, donde incluso incluyó insultos dirigidos a la oposición política.
La caída de empresas arrastró también al empleo privado formal. Los derrumbes más pronunciados se registraron en los extremos del país: Formosa en el norte perdió 18,5 por ciento del empleo privado formal y Santa Cruz en el sur cayó 16,3 por ciento. También mostraron retrocesos de dos dígitos La Rioja con 15 por ciento, Tierra del Fuego con 12,9 por ciento y Chaco con 11,4 por ciento. En contraste, Neuquén logró incrementar el empleo formal 7 por ciento, mientras que la vecina Río Negro apenas mostró una suba del 0,4 por ciento, también impulsada por la expansión de la actividad hidrocarburífera.
A partir de este año comenzará a aparecer en las estadísticas una disociación inédita entre el crecimiento del Producto Bruto Interno y la generación de empleo. El fenómeno se explica por el peso creciente de sectores que expanden su producción pero generan pocos puestos de trabajo: hidrocarburos, minería, agro e intermediación financiera. El informe de Equilibra lo resume de manera directa: “La economía crece, pero se destruye el buen empleo”. Los gráficos del estudio muestran cómo la producción avanza mientras el empleo formal de calidad retrocede mes a mes. En cambio, los sectores que tradicionalmente absorben más mano de obra —pesca, construcción, industria y comercio— aparecen en retroceso.
La comparación entre el tercer trimestre de 2023 y el tercer trimestre de 2025 refleja con claridad esa transformación del mercado laboral. En ese período se perdieron alrededor de 270.000 puestos de asalariados registrados, mientras el número de trabajadores cuentapropistas creció en cerca de 600.000. Ese desplazamiento genera una estadística engañosa: la desocupación puede mostrar descensos, pero en realidad esconde un proceso de deterioro del empleo y expansión de modalidades más precarias como el monotributo y el trabajo por cuenta propia.
En medio de ese panorama, resulta llamativo que gran parte de los gobernadores continúe respaldando el modelo económico que impacta directamente en las economías provinciales. Un informe publicado por El Destape había advertido, además, sobre la pérdida de casi un billón de pesos en fondos coparticipables para las provincias durante los primeros dos meses del año.
Las tensiones ya empezaron a asomar en la calle. En los últimos días el paro nacional docente tuvo réplicas en distintas provincias y también se multiplicaron las protestas de fuerzas de seguridad que rechazan las escasas propuestas de aumento salarial presentadas por las administraciones provinciales.
La escena que empieza a delinearse es incómoda para muchos gobernadores: sostienen en el Congreso un modelo económico que luego deben administrar en sus propios territorios. Con menos empresas, empleo cada vez más precario y recursos fiscales en retroceso, el costo político de ese respaldo comienza a asomar como un problema que podría sentirse más temprano que tarde.







