13/03/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: Ilustrativa. Web.
Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en vender la idea de una economía en recuperación, desde el análisis económico empiezan a aparecer las advertencias que pinchan ese relato. La presión inflacionaria sigue presente y la actividad económica permanece estancada. Es decir: los números pueden mostrar una desaceleración de la inflación, pero la realidad cotidiana sigue marcada por precios altos y un motor productivo que no arranca.
El diagnóstico lo plantean economistas consultados en Radio 94.7 de Salta. La inflación, dicen, puede estar desacelerándose, pero eso no significa que los precios dejen de subir. De hecho, ese es el punto central del problema: el índice puede bajar su ritmo, pero el costo de vida sigue escalando, empujando cada vez más lejos el poder de compra de los salarios.
En ese escenario aparece la otra cara del modelo económico: una economía que no logra despegar. El freno de la actividad, el consumo debilitado y el ajuste fiscal empiezan a dibujar un cuadro en el que la inflación cede lentamente, pero a costa de una economía paralizada.
La paradoja es evidente. El plan económico impulsado por el ministro Luis Caputo apostó a un fuerte ajuste fiscal y monetario para frenar la escalada de precios, pero ese mismo proceso contribuyó a enfriar la actividad económica y a reducir el consumo interno.
Economistas advierten que el problema estructural no desaparece: incluso con una inflación mensual más baja, el nivel de precios acumulado sigue siendo alto y el costo de vida continúa presionando sobre los ingresos de la población.
En otras palabras, la inflación puede desacelerarse, pero la vida sigue siendo cara. Y cuando eso ocurre en una economía que no crece, el resultado es un combo explosivo: menos actividad, menos consumo y precios que siguen empujando hacia arriba.
Así, detrás del discurso triunfalista sobre la “desinflación”, empieza a aparecer una realidad más incómoda. La inflación se mueve más despacio, sí. Pero la economía sigue estancada y el bolsillo de la gente no encuentra alivio.







