La información surge de un peritaje sobre los dispositivos electrónicos de Novelli realizado por la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal del Ministerio Público Fiscal. Allí aparecen referencias concretas a transferencias o pagos dirigidos al mandatario, en el marco del entramado que rodea la promoción de la criptomoneda $LIBRA.
El problema no es menor. Si un presidente recibe dinero de un empresario mientras ejerce el cargo, el hecho podría encuadrarse como uso indebido de la función pública o conflicto de intereses, lo que abre un escenario político explosivo en el Congreso.
El caso $LIBRA ya venía cargado de sospechas. La Justicia investiga un presunto acuerdo económico para que Milei promocionara el proyecto cripto, que terminó convirtiéndose en un escándalo internacional después de que miles de inversores perdieran dinero tras el derrumbe del activo digital.
Según documentos hallados en el celular de Novelli, el acuerdo incluía un pago total de cinco millones de dólares a cambio de respaldo político y promoción pública del proyecto. Ese respaldo se materializó cuando el presidente difundió el emprendimiento desde sus redes sociales, lo que disparó el valor del token antes de su posterior desplome.
Las pericias también revelaron comunicaciones frecuentes entre Novelli, Milei y su entorno político, lo que alimenta la sospecha de que la relación entre el empresario y el poder político fue mucho más profunda que una simple coincidencia financiera.
El resultado es un escándalo que empieza a tomar dimensiones institucionales. Si se confirma que los pagos existieron mientras Milei ya ocupaba la Casa Rosada, el caso podría convertirse en uno de los mayores conflictos políticos de su presidencia, con consecuencias que van desde investigaciones judiciales hasta un eventual pedido de juicio político en el Congreso.
El llamado “Criptogate” no solo golpea la imagen del presidente libertario. También pone bajo la lupa el vínculo entre el poder político y el negocio de las criptomonedas, un terreno donde la frontera entre promoción, lobby y posible corrupción empieza a volverse peligrosamente difusa.