23/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: En Salta el precio cambia todos los días y manejar se volvió un lujo: Imagen: Web.
En las estaciones de servicio de Salta ya nadie se sorprende cuando el cartel de precios cambia de un día para el otro. La escena se volvió rutina: el conductor llega, mira el surtidor, vuelve a mirar el tablero y hace cuentas rápidas para ver si cargar combustible sigue siendo posible o si directamente conviene irse. Porque en el mercado de los combustibles el precio dejó de ser un número estable y pasó a convertirse en una variable que puede cambiar prácticamente todos los días.
La situación fue confirmada por trabajadores y usuarios del sector que describen un escenario de permanente remarcación. En algunas estaciones de servicio, el valor de la nafta se ajusta con una frecuencia que desconcierta incluso a los propios empleados, que deben actualizar los precios casi en tiempo real.
El fenómeno tiene nombre dentro de la industria: micropricing, un sistema que permite a las petroleras modificar los valores según la estación, el horario e incluso la zona de la ciudad. Ese mecanismo habilita que el combustible tenga precios distintos dentro de una misma localidad y que los surtidores cambien el valor con una dinámica casi diaria.
El impacto en el bolsillo es inmediato. Con aumentos acumulados que en Salta ya superan el 18% desde fines de enero, los conductores se enfrentan a un escenario donde cada carga pesa cada vez más en la economía cotidiana.
La escalada no responde a una sola causa. Por un lado, el aumento internacional del petróleo —impulsado por las tensiones geopolíticas y la suba del barril por encima de los 100 dólares— presiona los costos de producción. Por otro, la actualización de impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono aplicada por el Gobierno nacional también empuja los valores hacia arriba.
El resultado es un combo que golpea directo en el surtidor. En las estaciones de servicio de la provincia, la nafta súper ya supera los $1.800 por litro, mientras que las versiones premium y algunos tipos de gasoil de mayor calidad se ubican por encima de los $2.000, una barrera simbólica que hasta hace poco parecía lejana.
Para quienes trabajan al volante, el panorama es todavía más áspero. Conductores de aplicaciones de transporte, taxistas y repartidores ven cómo el combustible se lleva una porción cada vez más grande de sus ingresos. El cálculo es simple: si la tarifa del viaje no sube al mismo ritmo que la nafta, la rentabilidad desaparece.
En ese contexto, cargar combustible dejó de ser una rutina automática. Muchos conductores ahora recorren varias estaciones para comparar precios, buscan horarios con descuentos o directamente reducen la cantidad de kilómetros que hacen por día.
Mientras tanto, el tablero de las estaciones sigue cambiando números. Y cada nuevo ajuste deja la misma sensación entre los automovilistas: en la Argentina actual, el precio de la nafta ya no se mide por meses ni por semanas. Se mide por días.






