23/03/2026.- Salta al Instante.- Por Jesús Castillo.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
Después de semanas de frustración, dudas y murmullos en las tribunas, Central Norte finalmente encontró una bocanada de aire en el campeonato. El equipo salteño derrotó 1 a 0 a All Boys en el estadio Padre Ernesto Martearena, por la sexta fecha de la Primera Nacional, y consiguió su primera victoria del torneo en un partido áspero, de dientes apretados y con más tensión que brillo.
El grito que rompió el clima pesado llegó a los 18 minutos del segundo tiempo, cuando Julián López apareció para empujar la pelota y desatar el desahogo cuervo. Fue el único gol de una tarde en la que Central Norte manejó más la pelota pero generó poco: tuvo 61% de posesión y apenas un remate al arco, suficiente para dejar sin respuestas a un All Boys que tampoco logró inquietar.
El partido tuvo más fricción que fútbol. Las tarjetas amarillas se repartieron de un lado y del otro, tres por equipo, mientras que el cierre terminó de calentarse cuando Alejo Rodríguez, de All Boys, vio la tarjeta roja a los 49 minutos del segundo tiempo, dejando a su equipo con diez en el tramo final.
Para el conjunto salteño, que venía arrastrando un arranque irregular y sin victorias, el triunfo fue un pequeño salvavidas en medio de un campeonato que no había empezado como esperaban. El festejo final tuvo más de alivio que de euforia: jugadores, cuerpo técnico e hinchas sabían que los tres puntos eran urgentes.
Con este resultado, Central Norte alcanza 5 puntos y se ubica en el puesto 16 de la Zona A, mientras que All Boys queda con 7 unidades en la novena posición.
La agenda del torneo ya tiene próxima parada. Central Norte enfrentará a Gimnasia y Tiro el domingo 29 de marzo en el estadio Gigante del Norte, mientras que All Boys se medirá con Nueva Chicago en el estadio República de Mataderos, también ese mismo día.
Por ahora, en el Martearena quedó una certeza: después de varias fechas de sequía, Central Norte finalmente rompió el maleficio y sumó su primera victoria, una chispa mínima en un campeonato largo donde cada punto se pelea como si fuera el último.






