25/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Imagen: Web.
Las primeras proyecciones privadas para marzo empiezan a dibujar un escenario que vuelve a encender luces amarillas en la economía: la inflación mensual podría superar el 3%, un número que dejaría atrás las marcas de enero y febrero, que cerraron en 2,9%, y pondría presión sobre las expectativas oficiales para el arranque del año.
Las estimaciones que circulan entre consultoras económicas coinciden en que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo se ubicaría en torno al 3% mensual, aunque algunas mediciones no descartan que pueda quedar por encima de ese umbral cuando el INDEC publique el dato oficial a mediados de abril.
Los relevamientos preliminares muestran que, en la tercera semana del mes, los precios de alimentos y bebidas registraron una suba cercana al 0,8%, con incrementos puntuales en rubros como lácteos, mientras que otras categorías tuvieron variaciones menores. En el acumulado de las últimas cuatro semanas, esa canasta ya marcaba una suba de 3,5%, una señal de que el ritmo inflacionario no termina de ceder.
El empuje de los precios no proviene únicamente de los alimentos. Los informes privados señalan que Educación, con ajustes estacionales cercanos al 12%, e Indumentaria, con subas cercanas al 5%, se ubicaron entre los principales motores del índice general durante marzo. A eso se suma el impacto de tarifas y combustibles, que arrastran aumentos acumulados y siguen filtrándose en toda la estructura de precios.
El fenómeno se observa además en otros indicadores de la economía. Algunos informes económicos advierten que las naftas en la Ciudad de Buenos Aires acumulan incrementos superiores al 16% en marzo, con la versión premium superando por primera vez los 2.000 pesos por litro, un movimiento que suele trasladarse al resto de los precios de la economía.
Las consultoras coinciden en que el ritmo inflacionario muestra una meseta cercana al 3% mensual, una dinámica que se viene repitiendo desde hace varios meses. Si marzo confirma esas proyecciones, el primer trimestre del año podría cerrar con una inflación acumulada superior al 8,5%, una cifra que vuelve a tensionar las metas económicas del gobierno.
El dato adquiere mayor peso porque el propio presidente Javier Milei había proyectado meses atrás una desaceleración más marcada del índice de precios e incluso había anticipado que la inflación podría comenzar “con cero” hacia agosto. Las proyecciones actuales de consultoras privadas muestran un escenario más lento en la reducción del ritmo inflacionario.
En paralelo, el contexto internacional tampoco ayuda a moderar las expectativas. La escalada del conflicto energético en Medio Oriente elevó los precios globales del petróleo y del gas, reavivando el temor a nuevos impulsos inflacionarios en distintas economías y provocando movimientos bruscos en los mercados financieros.
Mientras tanto, en varios países también se registran presiones sobre los precios. En México, por ejemplo, la inflación anual llegó al 4,63% en la primera quincena de marzo, impulsada principalmente por aumentos en alimentos y servicios, una señal de que el fenómeno inflacionario sigue presente en distintas economías de la región.
Con ese escenario, el dato que publique el INDEC a mediados de abril se transformará en un nuevo termómetro para medir si la inflación logra quebrar la barrera del 3% o si el ritmo de los precios continúa estacionado en un nivel que mantiene en alerta a consumidores, analistas y al propio gobierno.







