28/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Plata sin control, gastos dudosos y cero rendición, el juicio que pone contra las cuerdas a “Kila” Gonza. Imagen: Web.
En el juicio contra el exintendente de San Lorenzo, Ernesto Fernando “Kila” Gonza, las audiencias siguen dejando un rastro incómodo: plata pública sin control, gastos de origen dudoso y una rendición de cuentas que, según los peritos, directamente brillaba por su ausencia. Las revelaciones surgieron de informes técnicos y testimonios que comenzaron a desmenuzar cómo se manejaban los recursos municipales durante su gestión.
El proceso judicial tiene a Gonza sentado en el banquillo acusado de peculado, incumplimiento de los deberes de funcionario público y negociaciones incompatibles con la función, mientras que el exsecretario de Hacienda Rogelio Guaymás enfrenta cargos por peculado e incumplimiento de deberes. En el mismo expediente también aparece Aldo Dalmiro Gonza, señalado como partícipe necesario del delito de peculado.
Las audiencias dejaron al descubierto un panorama desordenado y sin trazabilidad. Los contadores que revisaron la documentación del municipio señalaron que la auditoría se vio limitada por la escasa documentación respaldatoria disponible en la comuna. En otras palabras: los papeles que deberían explicar cómo entraba y cómo salía el dinero simplemente no estaban.
El informe analizó los ejercicios presupuestarios de 2018 y 2019 y detectó irregularidades en distintos frentes. Entre ellas, compras realizadas sin respetar los procedimientos legales de contratación, con adquisiciones de bienes como una camioneta Chevrolet, televisores, estufas y tablets que habrían sido realizadas sin cumplir la normativa vigente.
Pero el punto más llamativo fue la aparición de un sistema paralelo de manejo de fondos: los llamados “vales”. Esos papeles numerados con el logo municipal se utilizaban para retirar dinero en efectivo de la caja con la excusa de atender gastos urgentes. A veces se explicaba el motivo del retiro y otras veces no; el dinero simplemente salía bajo la responsabilidad de algún funcionario.
El mecanismo tenía un detalle aún más delicado: los fondos provenían de los contribuyentes y, según las declaraciones, permanecían guardados en la Secretaría de Hacienda en lugar de depositarse en una entidad bancaria, como exige la normativa para los recursos públicos.
Las irregularidades no terminaron ahí. Los auditores señalaron que no pudieron acceder a reportes bancarios y que no existía una trazabilidad documental que permitiera seguir el recorrido del dinero municipal. Es decir, no había forma clara de verificar qué recursos ingresaban, cómo se utilizaban y dónde terminaban.
Durante las audiencias también se mencionó la compra de bienes mediante ese sistema de vales. Entre ellos, la adquisición de una camioneta que ni siquiera había sido registrada dentro del patrimonio municipal, además de gastos en repuestos, combustible y un equipo de GNC para ese vehículo. Incluso se detectaron vales emitidos para la compra de neumáticos destinados a rodados que no pertenecían al municipio.
Los testimonios incorporados al debate también agregaron más combustible al expediente. Una exempleada municipal describió cómo se retiraba dinero de la caja mediante esos vales y aseguró que el efectivo se entregaba bajo órdenes de funcionarios. También relató que el sistema se utilizaba con frecuencia, especialmente los viernes, cuando se apuraban las extracciones para supuestas actividades del fin de semana.
El juicio sigue sumando declaraciones y pruebas mientras el tribunal evalúa cada una de las irregularidades expuestas durante el debate. Los jueces Federico Diez, Paola Marocco y Francisco Mascarello deberán determinar finalmente si las maniobras denunciadas constituyeron delitos y qué responsabilidades les caben a los acusados.
Mientras tanto, lo que surge del expediente es un retrato incómodo de la gestión municipal: dinero que circulaba sin control, compras sin procedimiento y registros que simplemente no aparecen. Un escenario que ahora se discute en tribunales y que dejó a “Kila” Gonza frente a un juicio donde la pregunta central es tan simple como incómoda: qué pasó con la plata de la Municipalidad de San Lorenzo.







