10/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Paro de camioneros. Imagen: Web.
El conflicto de los transportistas de granos escala en uno de los momentos más sensibles del calendario agroexportador. En los accesos al puerto de Quequén, camioneros autoconvocados endurecen las medidas de fuerza con retenciones y bloqueos parciales que ya impactan en la logística y amenazan con paralizar la operatoria. La protesta, lejos de quedar circunscripta a un punto, comenzó a expandirse hacia Bahía Blanca y otros nodos clave del sur bonaerense.
La escena se repite en plena cosecha gruesa: filas de camiones, demoras en los ingresos y una cadena productiva en alerta. Productores, exportadores y operadores logísticos observan con preocupación un conflicto que introduce incertidumbre en el flujo de mercadería hacia los puertos, en un momento en que el ingreso de divisas depende en gran medida del ritmo de las exportaciones.
El reclamo de los transportistas tiene un eje concreto: la actualización de las tarifas. Según plantean, el aumento del gasoil —que en los últimos meses trepó entre un 20% y un 25%— golpeó de lleno la rentabilidad del sector. Vinculan esa suba al impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los precios internacionales de la energía. En ese escenario, advierten que la actividad se vuelve inviable si no hay una recomposición acorde de los ingresos.
Las negociaciones, sin embargo, no avanzan. Mientras el sector agroexportador mantiene una propuesta de incremento en torno al 10%, los camioneros reclaman ajustes cercanos al 30%. La brecha entre ambas posiciones alimenta la conflictividad y explica la intensificación de las protestas en los últimos días.
El efecto ya se siente más allá de Quequén. En Bahía Blanca, Necochea y otras localidades del sur también se registraron bloqueos y demoras en la descarga de granos. La extensión territorial del conflicto refuerza la preocupación sobre un posible freno en la actividad portuaria, con consecuencias directas sobre el comercio exterior.
Desde las principales entidades del sector, como la Cámara de Puertos Privados Comerciales y la industria aceitera, advirtieron sobre el impacto de estas medidas en la operatoria. El momento no es menor: la cosecha gruesa constituye una de las principales fuentes de ingreso de divisas para el país, y cualquier interrupción en la logística repercute de manera inmediata en ese flujo.
En paralelo, el Sindicato de Camioneros cerró una paritaria para el primer semestre de 2026 con un aumento total del 10,5%, distribuido en tramos mensuales entre marzo y agosto. El esquema contempla una suba del 2% en marzo y del 1,8% en abril, seguida por incrementos de 1,7% en mayo, 1,6% en junio y 1,5% tanto en julio como en agosto.
El acuerdo fue firmado con la Federación Argentina de Entidades de Transporte y Logística (FAETYL), la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (Catac) y la Federación de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac). Sin embargo, ese entendimiento no alcanza a desactivar el conflicto en los puertos, donde los transportistas insisten en que la actualización salarial no compensa el salto en los costos operativos.
Con las posiciones todavía distantes y las protestas en expansión, el conflicto se consolida como un nuevo frente de tensión en la cadena agroexportadora, en un momento donde cada tonelada que no llega a puerto se traduce en demoras, pérdidas y presión sobre el ingreso de divisas.







