SE DISPARA EL PRECIO DE LA GARRAFA EN SALTA

13/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
El invierno todavía ni se asentó del todo y en Salta ya se siente el verdadero impacto del frío: no en la temperatura, sino en el bolsillo. La garrafa de 10 kilos, insumo básico para miles de hogares, se convirtió en un lujo con precios que se disparan sin control y dejan al descubierto un mercado fragmentado, desigual y cada vez más inaccesible.

Hoy, conseguir gas envasado es entrar en una ruleta de precios. El mismo producto puede costar 19.000 pesos si se accede al programa oficial “Garrafa Federal y Segura”, o escalar sin pudor hasta los 35.000 pesos en comercios. Una brecha brutal que expone la falta de regulación y castiga, como siempre, a los sectores más vulnerables.

En las zonas más alejadas, como la Puna y los Valles, el panorama es todavía más crudo. Allí, donde el frío pega más fuerte y las alternativas escasean, los valores se disparan aún más, empujados por la logística y la especulación. El mapa del gas en Salta no solo refleja precios: muestra desigualdad territorial en estado puro.

El último golpe llegó en marzo, cuando el precio del programa oficial saltó de 15.500 a 19.000 pesos. El ajuste, confirmado por el subsecretario de Participación Ciudadana, Iván Mizzau, fue apenas un eslabón más en una cadena de aumentos que no se detiene.

Pero detrás de la suba hay una decisión de fondo: la desregulación a nivel nacional y el desmantelamiento del esquema de subsidios. Sin ese colchón, el precio del gas quedó librado a las reglas del mercado, es decir, a la lógica de la rentabilidad. El resultado es inmediato: miles de familias pagando más por lo mismo, o directamente quedando afuera.

Como suele ocurrir cuando el mercado formal expulsa, el circuito informal avanza. Garrafas más baratas aparecen como una salida desesperada, pero traen consigo un combo peligroso: falta de controles, cargas incompletas y envases en condiciones dudosas. Ahorrar puede salir caro, incluso en términos de seguridad.

En este escenario, el gobierno provincial intenta contener el impacto con el programa “Garrafa Federal y Segura”, que se distribuye en centros vecinales y CIC, sin cupos pero con cronogramas. Un paliativo frente a un problema estructural que no deja de agravarse.

Mientras el frío avanza, la garrafa se convierte en símbolo de una crisis más profunda: la de un recurso esencial que dejó de ser accesible para transformarse en otro frente de ajuste cotidiano. Y en Salta, donde el invierno no perdona, esa realidad se siente más que nunca.