15/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Claudia Sbabo, una de las jubiladas que le vendieron el inmueble de la calle Miró al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Imagen: Noticias Argentinas.
La causa por presunto enriquecimiento ilícito que tiene en el centro al jefe de Gabinete Manuel Adorni sumó un nuevo capítulo en los tribunales de Comodoro Py. Esta vez, las protagonistas fueron dos jubiladas que quedaron en el foco de la investigación por una operación inmobiliaria que, por sus condiciones, desató sospechas: Beatriz Viegas y Claudia Sbabo.
Ambas se presentaron a declarar como testigos y entregaron sus teléfonos celulares para que los investigadores accedan a registros de llamadas, mensajes, audios y correos electrónicos vinculados con la causa. En la audiencia estuvo presente el abogado de Adorni, Matías Ledesma.
El expediente gira en torno a la compra de un departamento en la calle Miró, una operación que quedó bajo la lupa por su estructura: el inmueble fue vendido en noviembre de 2025 por 230 mil dólares, pero las vendedoras aceptaron cobrar solo 30 mil al momento de la firma y financiar el resto —200 mil dólares— sin intereses, con vencimiento un año después.
En sus declaraciones, las jubiladas marcaron distancia del funcionario. Viegas aseguró que no conocía a Adorni y que solo lo vio el día de la escritura. Según su versión, toda la operación fue manejada por su hijo, Pablo Martín Feijoo, junto a un socio. El nombre de Feijoo no es nuevo en la causa: la escribana ya lo había señalado como quien impulsó la transacción por su vínculo de amistad con Adorni. Su declaración está prevista para la próxima semana.
Por su parte, Sbabo confirmó que el negocio no fue llevado adelante por ella directamente, sino por su hijastro, Leandro Miano, en conjunto con Feijoo. Así, la operación aparece atravesada por intermediarios que, según los testimonios, fueron quienes gestionaron cada paso de la compraventa.
El dato que complejiza aún más el cuadro es el origen inmediato del inmueble. Apenas tres meses antes de vendérselo a Adorni, Viegas y Sbabo habían adquirido ese mismo departamento al ex futbolista Hugo Morales por 200 mil dólares. Morales ya declaró en la causa penal y confirmó ese monto de venta.
La operación, en números, muestra una secuencia vertiginosa: compra por 200 mil dólares, venta por 230 mil tres meses después, y una financiación extraordinaria de 200 mil sin intereses al comprador.
Pero el expediente no se agota en esa transacción. La semana pasada se sumaron otros testimonios que ampliaron el mapa de relaciones financieras del funcionario. Declararon Graciela Molina, ex comisaria de la Policía, y su hija, Victoria María José Cancio, quienes prestaron 100 mil dólares a Adorni en una operación garantizada con otra propiedad: su departamento en la avenida Asamblea.
Ambas señalaron que fue la primera vez que realizaban una operación de ese tipo con la escribana Adriana Nechevenko. Según detallaron, el jefe de Gabinete ya devolvió 30 mil dólares, pero mantiene una deuda de 70 mil más intereses, que deberá cancelar en un plazo de siete meses.
En paralelo, el fiscal Gerardo Pollicita avanza con nuevas medidas de prueba. A la espera de respuestas de distintos organismos públicos, busca reconstruir el flujo de dinero y las operaciones patrimoniales del funcionario.
La investigación tomó impulso luego de que el juez Ariel Lijo levantara el secreto fiscal y bancario de Adorni y de su esposa. Esa decisión habilitó el acceso a declaraciones juradas, consumos con tarjetas de crédito, ingresos, movimientos de cuentas, inversiones y otras operaciones financieras del matrimonio.
Así, entre jubiladas que aseguran no haber conocido al comprador, intermediarios que concentraron las decisiones, préstamos cruzados y deudas en curso, la causa sigue sumando piezas en un entramado que la Justicia intenta desentrañar.







