22/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Victoria Villarruel. Imagen: Web.
La vicepresidenta Victoria Villarruel decidió no asistir al homenaje al papa Francisco realizado en la Basílica de Luján, en un movimiento político que vuelve a exponer sus tensiones con distintos sectores del oficialismo de La Libertad Avanza y su estrategia de evitar quedar asociada a determinadas figuras del Gobierno nacional en medio de la interna libertaria.

Martín Menem y Diego Santilli custodian a Manuel Adorni, mientras el cuestionado Jefe de Gabinete saca su billetera para dar lismosna en la misa en recordatorio del Papa Francisco, al fondo, se observa a Axel Kicillof y Wado de Pedro.
Según señalaron desde su entorno, la decisión estuvo vinculada a su rechazo a participar de un acto que consideraba atravesado por disputas políticas. “La Vicepresidente no puede aceptar transformar una Misa de Homenaje al Papa Francisco en un acto político”, indicaron fuentes cercanas a Villarruel, justificando su ausencia en la ceremonia organizada en Luján por el primer aniversario del fallecimiento del sumo pontífice.
En el mismo espacio donde se realizó el homenaje coincidieron dirigentes del oficialismo y de la oposición. Por parte del Gobierno nacional estuvieron presentes el ministro del Interior Diego Santilli, el ministro de Desregulación y Modernización del Estado Federico Sturzenegger, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, el presidente provisional del Senado Bartolomé Abdala, el titular de la Cámara de Diputados Martín Menem y el jefe de Gabinete Manuel Adorni, cuya figura se encuentra bajo cuestionamientos por presuntas irregularidades vinculadas a su declaración patrimonial y al uso de fondos públicos.
También participaron referentes opositores, entre ellos el gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof y el senador peronista Eduardo “Wado” De Pedro, lo que reforzó el carácter plural del encuentro y, al mismo tiempo, el riesgo político de superposición de figuras en un mismo espacio institucional.
Desde el entorno de Villarruel explicaron que uno de los motivos centrales de su ausencia fue evitar compartir escena con Adorni, con quien mantiene diferencias dentro del propio esquema libertario. “La querían sentar al lado de Adorni”, señalaron allegados a la vicepresidenta, al describir el clima previo a la ceremonia en Luján.
La decisión de no asistir a la misa en la basílica de Luján no fue la única en esa línea. Horas después, Villarruel participó de otro homenaje religioso al papa Francisco en la Basílica María Auxiliadora, ubicada en el barrio porteño de Flores, lugar donde Jorge Bergoglio fue bautizado. Allí ya había estado el año anterior, en una ceremonia realizada el día del fallecimiento del pontífice, ocasión en la que había sido recibida con cuestionamientos a la salida del templo.
Consultada por su ausencia en Luján, la propia Villarruel sostuvo ante un móvil de TN que “era una ceremonia en la que estaba la casta política”, en una definición que buscó marcar distancia tanto del oficialismo como de la oposición presente en el acto.
En paralelo, fuentes cercanas a la vicepresidenta profundizaron las críticas hacia el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al que vinculan con episodios de presunto uso irregular de recursos públicos. Entre los señalamientos mencionados aparecen viajes de su esposa en el avión presidencial a Nueva York, desplazamientos a Punta del Este, Aruba y Bariloche, así como la adquisición de propiedades cuyo valor, según esas versiones, no se correspondería con sus ingresos declarados ni con bienes heredados. Sobre su figura, desde el entorno de Villarruel sintetizaron: “Vergüenza ajena”.
La relación de la vicepresidenta con el papa Francisco había sido distinta a la de otros sectores del oficialismo. A diferencia del presidente Javier Milei, quien en el pasado llegó a calificarlo como “representante del maligno en la tierra” antes de moderar su discurso, Villarruel mantuvo un vínculo más cercano con el pontífice. En una audiencia privada en 2023, Francisco le habría dicho “a no aflojar”, en un gesto de respaldo personal en el marco de su actividad institucional.
Sin embargo, la estrategia de la vicepresidenta no se limita al plano religioso. Su decisión de no viajar al acto por el 2 de abril en Tierra del Fuego también se inscribe en una lógica de evitar cruces políticos directos. En esa oportunidad, Villarruel optó por no participar del homenaje oficial por el Día de la Soberanía sobre las Islas Malvinas, precisamente para no coincidir con Axel Kicillof y otros dirigentes del peronismo, como el gobernador de La Rioja Ricardo Quintela y el mandatario fueguino Gustavo Melella.
En lugar de viajar al sur, la vicepresidenta participó de un acto conmemorativo en el municipio bonaerense de Chivilcoy, donde fue recibida por el intendente vecinalista Guillermo Britos. El jefe comunal ya había mantenido encuentros previos con Villarruel, incluida una visita a una fábrica en 2024.
En el plano político, la ausencia en Luján y la decisión de reconfigurar su agenda en fechas sensibles refuerzan la imagen de una vicepresidenta que busca despegarse de la interna del oficialismo y evitar quedar involucrada en los conflictos que atraviesan a La Libertad Avanza, en un contexto de creciente tensión entre distintos sectores del Gobierno y con un escenario electoral todavía abierto de cara a 2027.






