25/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Partido Justicialista Bonaerense. Imagen: @PJBonaerense.
Axel Kicillof ya no es solo gobernador: desde este viernes a la tarde también conduce el Partido Justicialista bonaerense. Llegó por consenso, sí, pero después de semanas de tironeos internos que atravesaron todo el verano. La foto de unidad se selló en la sede de La Plata, donde, tras tres horas de reunión, el peronismo provincial buscó ordenar la tropa con una consigna clara: reconstruir músculo político en el territorio, ampliar la base militante y confrontar abiertamente con el gobierno de Javier Milei.
El nuevo titular del PJ bonaerense desembarcó con libreto propio. Anunció una campaña masiva de afiliaciones —con aplicación incluida y validación presencial— y puso el foco en la formación política como herramienta para revitalizar al partido. La jugada no es menor: apunta a renovar el padrón y, al mismo tiempo, a disputar el sentido de la participación en un contexto donde la apatía política, especialmente entre jóvenes, aparece como una amenaza.
Pero la estrategia organizativa no vino sola. Kicillof también bajó línea territorial: pidió a la dirigencia “estar presente” en los 135 municipios de la provincia. No como consigna declamativa, sino como exigencia concreta en cada recorrida. El mensaje fue directo: el peronismo no puede darse el lujo de perder presencia en el territorio mientras el escenario político se recalienta.
El acto dejó además un documento que condensa el posicionamiento político del espacio. Allí, el PJ bonaerense exigió la liberación de Cristina Fernández de Kirchner y reiteró el pedido humanitario por el exministro Julio De Vido. “El peronismo bonaerense repudia la condena y proscripción de la presidenta del Partido Justicialista en el orden nacional, Cristina Fernández de Kirchner, y exige su liberación”, afirmaron sin rodeos.
La declaración no se quedó en lo judicial. También incluyó un respaldo explícito al gobierno provincial en su disputa con la Casa Rosada. “Desde el Partido Justicialista respaldamos firmemente el reclamo legítimo de nuestro Gobierno Provincial ante un Gobierno Nacional que ha decidido, por decreto y con crueldad, darle la espalda al 38% de los argentinos y argentinas”, señalaron. En la misma línea, definieron al modelo de Javier Milei como “un plan de asfixia que atenta contra la felicidad de nuestro pueblo y la grandeza de la Nación”.
El recambio en la conducción marca también un cambio de etapa. Kicillof toma el lugar que deja Máximo Kirchner y asume el rol de ordenador de un espacio que busca recomponerse. En ese esquema, Mariano Cascallares fue designado como secretario general, una figura clave por su capacidad de diálogo con los distintos sectores internos.
La estructura partidaria se completó con la asunción de consejeros y consejeras que representan a las ocho secciones electorales, además de las ramas de género, gremial y juventud. Una arquitectura que intenta reflejar diversidad interna, pero que ahora deberá demostrar capacidad de acción.
Antes del acto, Carlos Bianco ya había anticipado uno de los ejes centrales de la nueva conducción: la necesidad de reactivar la afiliación. “Pasó mucho tiempo desde la última campaña”, explicó, y sostuvo que esta iniciativa puede “revitalizar muchísimo al peronismo y rejuvenecerlo”. El diagnóstico incluye una advertencia: en un contexto donde se habla de desinterés político entre los jóvenes, no avanzar en ese terreno sería “un error estratégico”.
Bianco también dejó expuesta una deuda interna: irregularidades en los procesos de afiliación. “Hubo casos de gente que presentó la ficha seis veces y no está afiliada. Es una falta de respeto entre los peronistas”, lanzó, en un mensaje que apunta a ordenar la casa desde adentro.
El cierre del acto incluyó otra señal política: la convocatoria a movilizar el 30 de abril por el Día del Trabajador. La calle vuelve a aparecer como escenario central de la disputa.
Así, con un discurso que mezcla organización, territorio y confrontación política, Axel Kicillof arranca su etapa al frente del PJ bonaerense. Entre la promesa de renovación y la reafirmación de las banderas históricas, el peronismo intenta rearmarse en medio de un escenario nacional cada vez más tenso.






